Jesús Resucito !!! Seamos testigos de la vida nueva en Él

"Era verdad, ha resucitado el Señor, aleluya. A ÉI la gloria y el poder por toda la eternidad".
(Lc 24, 34) 

¡Aleluya!, ¿Jesús Resucito! La Resurrección del Señor no es un misterio del pasado; al contrario, es la fuerza de un eterno presente que nos permite comenzar a disfrutar, aquí y ahora, de la comunión plena y perfecta con Dios, Uno y Trino. ¿Cómo ser testigos de la Resurrección hoy? La tarea es muy sencilla y también exigente, pues se trata de vivir a ejemplo de Jesús. Pedro, en el relato de Hechos de los Apóstoles, dice que Jesús «pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo», por tanto, esta es también nuestra misión como hombres y mujeres de fe que resucitan con Cristo. Llegó la hora de que nosotros, con la fuerza del Espíritu, pasemos haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por la fuerza malévola que divide, separa y aniquila. ¿Dónde?, en nuestra casa, sitio de trabajo y estudio, vecindario, comunidad parroquial, en el transporte público, en las redes sociales, en los sitios de recreación... en fin, en todo lugar donde nos encontremos. El Evangelio es claro: Cristo vive, la tumba está vacía; por ello no podemos seguir al Señor como si honráramos el legado de una persona ilustre que murió hace años. Debemos anunciarlo con la certeza de verlo vivo y actuante cada vez que perdonamos al enemigo, renunciamos a la venganza y rechazamos todo acto de violencia y corrupción. El camino apenas comienza, ha llegado la hora de que nos encarguemos de hacer visible el poder de la Resurrección. Asumamos este Tiempo Pascual con alegría, esperanza y decisión, para que nuestros gestos, palabras y sentimientos hablen de vida, transformación y plenitud de la vida en Dios.

Sábado Santo: Aguardar con María la alegría de la Resurrección

Querida familia, de la mano de Nuestra Señora, la Virgen María, hoy nos disponemos a acoger nuestra vida con serenidad, calma y esperanza. Ciertamente, este Tiempo que nos separa litúrgicamente de la feliz noticia de la Resurrección del Señor, es similar a todos aquellos momentos en los que nos sentimos devastados y consternados después de la fuerte tormenta de la enfermedad muerte de un ser querido, la pérdida de un empleo, la ruptura de un matrimonio o la sequedad espiritual. En momentos así, nos resulta díficil encontrar razones para continuar y tener esperanza, pues sentimos el corazón dolido y nuestra mente no encuentra lógica alguna para entender. Esta misma situación la vivieron los discípulos del Señor, y María, desde su silencio, supo acompañarlos para que afrontaran la desazón. Hoy María también nos acompaña a acoger nuestro dolor, pero nos invita a darle un sentido a nuestra vida, reconocer las lecciones que el pasado nos deja y a decidirnos a mirar el presente con esperanza, para que pueda existir un verdadero futuro. María nos ayuda a secar las lágrimas y aguardar la restauración de la Resurrección de Cristo. Dediquemos un tiempo sustancioso para hablar con María, pues Ella sabe mirar con optimismo lúcido en medio de la dificultad. De este modo, en la tarde de hoy, durante la Vigilia Pascual, podremos cantar que Cristo venció nuestro pecado y que el Amor triunfa sobre la muerte, así como lo expresa el hermoso Pregón Pascual: «Esta es la noche en que, por toda la tierra, los que confiesan su fe en Cristo son arrancados de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, son restituidos a la gracia y son agregados a los santos». 

Viernes Santo: Cruz que vence al odio

Hermanos, hoy es Viernes Santo, día en el que estamos convocados a vivir en una actitud de silencio contemplativo para captar el misterio de amor y transformación que encierra la Muerte de Cristo en la cruz. El silencio que se nos pide hoy va más allá de no escuchar cierto tipo de música, de no ver televisióno incluso de estar con un rostro serio todo el día; hoy debemos hacer silencio para escuchar con mayor atención el clamor de Dios y el grito de la humanidad que pide justicia. Hoy es el día de dejar de hablar para darle voz a aquellos que por años se les ha arrebatado el derecho a expresarse, pues en la cruz del Señor se expresa, en todo su esplendor, la solidaridad divina para con aquel que injustamente ha visto atropellado y vulnerado su derecho a existir. En la ceremonia de esta tarde, nos uniremos a la Muerte redentora de Cristo y estamos llamados a tener gestos de compasión con el Crucificado, a quien podemos contemplar en las familias de migrantes, en las mujeres maltratadas y asesinadas, en los niños abandonados y violentados, en los ancianos solos y enfermos, en los jóvenes destruidos por la droga, en los líderes sociales, en fin, en todo lugar donde la vida humana esté siendo maltratada, está Cristo Crucificado diciendo: «Tengo sed de compasión, verdad, justicia y amor». En la Cruz del Señor se oye el grito del ser humano y el clamor de Dios que nos invita a comprometernos en la defensa de la vida, para que el maltrato y la opresión La Cruz de Cristo debe cesen. llevarnos a asumir con más decisión nuestro compromiso cristiano por un anuncio del Evangelio que transforme el mundo desde el Amor que derrota al odio.

Novena a la Divina Misericordia

DESEO- dijo el Señor a Sor Faustina- que durante esos nueve días lleves a las almas a la fuente de mi misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en este mar de mi misericordia. Y a todas estas almas yo las introduciré en la casa de mi Padre (…) Cada día pedirás a mi Padre las gracias para estas almas por mi amarga pasión. ***** NOTA: AL FINAL ESTA LA CORONILLA. 

PRIMER DÍA 10/04 
Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la pérdida de las almas. 
Jesús misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca los dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo. 
Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén. 

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA 

SEGUNDO DÍA 11/04 
Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y sumérgelas en mi misericordia insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la humanidad. 
Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el cielo. 
Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén. 

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA 

TERCER DÍA 12/04 
Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del vía crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura. 
Jesús misericordiosísimo, que desde el tesoro de tu misericordia les concedas a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el Padre celestial. 
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de tu Hijo y por su dolorosa pasión, concédeles tu bendición y rodéalas con tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén. 

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA 

CUARTO DÍA 13/04 
Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos en el mar de mi misericordia. 
Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen, pero que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén. 

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA 

QUINTO DÍA 14/04 
Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga pasión, desgarraron mi cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo alivian mi pasión. 
Jesús misericordiosísimo que eres la bondad misma, tú no niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada de tu compasivísimo Corazón sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu misericordia. 
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros hermanos separados, especialmente a aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de tu Hijo y su amarga pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén. 

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA 

SEXTO DÍA 15/04 
Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes. 
Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho: Aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad. 
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que te proporcionan. 
Bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén. 

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA 

SÉPTIMO DÍA 16/04 
Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia de modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi pasión y penetraron más profundamente en mi Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con una luz especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte. 
Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Esta almas no serán juzgadas severamente, sino que tu misericordia las envolverá en la hora de la muerte. 
Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: a las almas que veneren esta infinita misericordia mía, yo mismo las defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte. 

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA 

OCTAVO DÍA 17/04 
Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi justicia. Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi justicia. 
Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu justicia. Que los torrentes de sangre y agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia. 
Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen límites. Amén. 

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA 

NOVENO DÍA 18/04 
Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de mí este cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.
Jesús misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh Jesús compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque tú lo puedes todo.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia. Amén. (1209-1229) 

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA 


CORONILLA
Se comienza con:
Un Padrenuestro…
un Ave María…
y el Credo.

En las cuentas grandes:
"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo, en propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero."

(Normalmente, si dos o más personas rezan juntas la Corona, esta parte la dice el que dirige).

En las cuentas pequeñas: (decenas)
"Por Su Dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero."

(Esta frase se dice diez veces. Normalmente, si dos o más personas rezan juntas la Corona, la persona que dirige dice: "Por Su Dolorosa Pasión" y la(s) otra(s) persona(s) contesta(n) la parte final "…ten misericordia de nosotros y del mundo entero.")

Al terminar las cinco décadas, se procede a decir tres veces:
"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros y del mundo entero".

JACULATORIA FINAL:

"Oh Sangre y Agua que brotasteis del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Vos confío".  

Visita a las 7 Iglesias en Semana Santa

 LA VISITA A LAS SIETE IGLESIAS, el jueves Santo en la noche y el viernes Santo en la mañana, es una devoción bíblica, católica y bien arraigada en el pueblo cristiano.


Su finalidad es agradecer a Jesucristo el don de la Eucaristía y del Sacerdocio que instituyó aquella noche santa y acompañarle en la soledad y sufrimientos en el Huerto de Getsemaní, así como en las afrentas recibidas en las casas de Anás, Caifás, Herodes, Pilato y no digamos en el Calvario, y en el silencio del sepulcro.

Ante el Monumento, donde se reserva al Señor Sacramentado, le damos gracias por su Sagrada Pasión, de la que fuimos causa y con la que nos redimió, le ofrecemos disculpas por el abandono en que con frecuencia le dejamos en el Sagrario y quizás nuestra poca frecuencia a la Santa Misa y Comunión.

Se rezan 3 Padrenuestros en cada Iglesia.

PRIMERA IGLESIA. JESÚS EN EL HUERTO
Medita: Serían como a las 10 de la noche al llegar Jesús al Huerto de Getsemaní. Su alma se llenó de tristeza, entró en agonía ante la visión de los sufrimientos que se le venían encima y la ingratitud de la humanidad. Oró por espacio de tres horas con lágrimas y sudor de sangre que en gotas cayó en tierra. Aquí llegó Judas y con un beso lo entregó a quienes vinieron a aprenderle, aunque más bien fue su Amor a ti el que le entregó.

Oración: Te compadecemos Jesús, y te damos gracias por lo que sufriste por nuestra Salvación en la Oración del Huerto. Nos duele la traición y alevosía con que fuiste hecho preso. Concédenos fortaleza en nuestros sufrimientos y danos el don de la oración.

SEGUNDA IGLESIA. JESÚS EN CASA DE ANÁS
Medita: Jesús, maniatado como un vulgar malhechor, interrogado por Anás sobre sus discípulos y doctrina, responde con entereza y mansedumbre que pregunte a quienes le han escuchado y que saben bien lo que Él ha dicho y enseñado. Un guardián le dio una bofetada que de seguro hizo tambalearse.

Oración: Jesús, te compadecemos; te damos gracias por la injusta humillación que sufriste al ser abofeteado. Te pedimos que nos ayudes a hablar con verdad, serenidad y educación y a respetar a nuestros interlocutores.

TERCERA IGLESIA. EN CASA DE CAIFÁS
Medita: Aquí Jesús tiene que oír cómo se tergiversan sus doctrinas. Cómo se aducen falsos testimonios en su contra. Cómo se le reta a proclamar que es Hijo de Dios, pero sin intención de reconocerle. Cómo Pedro niega conocerle. Cómo se le declara reo de muerte.

Oración: Jesús, tú eres la verdad y se amontonan mentiras para callarte. Has dicho: la verdad los hará libres y tienes que ver cómo la mentira nos esclaviza. Has dicho: ustedes son mis amigos y con qué facilidad te negamos. En ti somos hijos de Dios y qué pobreza la de nuestra vida. Te compadecemos, Jesús, por esas traiciones y te pedimos la gracia de ser tus testigos valientes, fieles a tu amor.

CUARTA IGLESIA. EN CASA DE PILATO
Medita: Jesús es acusado ante Pilato de malhechor, alborotador del pueblo, que prohíbe pagar el tributo al César y que se proclama rey. Pero Él también anuncia que todo el que es de la verdad escucha su voz. Lo que piden es que sea condenado a muerte.

Oración: Jesús, te proclamamos Cristo Rey, porque eres el único Rey de la Verdad, de la Vida y del Amor. Te compadecemos por la tristeza que tiene que darte el descaro con que te calumnian y por la ceguera con que juegan con las palabras salidas de tu boca. Te pedimos que limpies estos labios y estos corazones con los que te recibimos, y que nuestras vidas den testimonio de Ti.

QUINTA IGLESIA. EN CASA DE HERODES
Medita: Herodes, curioso, pero sin compromiso, se alegra de ver a Jesús. Espera divertirse viéndole hacer algún milagro. Jesús guarda silencio ante la palabrería con que Herodes le halaga. Al no tener respuesta le desprecia, se burla de Él, poniéndole una túnica blanca.

Oración: Jesús, Sabiduría del Padre, ahora guardas silencio. Por Ti los sencillos y humildes han visto el poder de Dios y lo han celebrado con gozo grande, ahora está cabizbajo. Te agradecemos la lección que nos das, te compadecemos por el ultraje que recibes y te pedimos la gracia de hablar y callar oportunamente.

SEXTA IGLESIA. DE NUEVO EN CASA DE PILATO
Medita: Pilato reconoce que Jesús ni es alborotador ni ha cometido delito alguno de los que le acusan. Como que quiere dejarle libre; pero claudica ante las presiones de los adversarios que han jurado acabar con Jesús por que les resulta incómodo, su conducta y sus enseñanzas chocan con sus intereses. Total: Jesús es condenado a muerte de cruz, flagelado, coronado de espinas.

Oración: Jesús, te compadecemos por las injusticias cometidas en este proceso al que fuiste sometido y en el que nosotros metimos nuestras manos. Compadecemos en Ti a cuantos por ser fieles a la verdad y a la causa de Dios en sus hijos son tratados injustamente. Te pedimos la gracia de la piedad divina ante nuestras injusticias.

SÉPTIMA IGLESIA. EN EL SANTO SEPULCRO
Medita: Jesús ha muerto en la cruz entre indecibles dolores, burlas, desprecios y abandonado de Dios. La Madre y los amigos que lo han acompañado en estos duros momentos, no han podido hacer nada. Unos amigos lo sepultan piadosamente. Se han cumplido las escrituras. Ahora a esperar el tercer día. Él, el poderoso en Obras y Palabras, ha dicho que resucitará.

Oración: Jesús, te acompañaremos en el silencio estos días, en la espera de que tu palabra germine en nuestros corazones y contigo resucitemos hombres y mujeres nuevos en tu Resurrección. Gracias, Padre Dios, Tú siempre has escuchado a tu Hijo y así, vencedor de su muerte y de la nuestra, lo has resucitado.

Jueves Santo: Un Amor que se entrega hasta el extremo

Hermanos, hoy iniciamos el Sagrado Triduo Pascual con la celebración de la Cena del Señor en horas de la tarde. En este Jueves Santo se nos presenta el amor como el único camino que lleva a la verdadera felicidad, pues nos dispone a vivir desde la lógica del servicio para restaurar la vida humana sin excepciones. La invitación trasciende el recuerdo de aquello que hizo Jesús con sus discípulos en la Última Cena, puesto que estamos llamados a vivir nosotros mismos una Cena con el Señor, para así dejar que Él lave nuestros pies y poder tener parte en su herencia: la Vida Eterna. Seamos humildes ante el Señor, ya que Él quiere lavarnos de nuestra falta de solidaridad, de la indiferencia ante el dolor del otro, de los rencores y de toda actitud que maltrate la vida del prójimo. De igual modo, el Señor desea lavarnos hoy de nuestros dolores, de las ofensas que recibimos, de los recuerdos tristes, en fin, de todo aquello que genere miedo a amar. Por otro lado, no podemos lavar los pies de nuestros hermanos si antes no dejamos que Jesús toque nuestra historia personal, sin apariencias ni engaños, así como los pies polvorientos y heridos de aquel que ha caminado largas jornadas y necesita urgente una atención. Jesús no quiere juzgarnos ni criticarnos por nuestros errores, solo perdonarnos y restaurarnos. Hoy, por Cristo, todos somos pan partido para alimentar a la humanidad, por ello, hagamos de nuestra vida Eucaristía permanente y ante su Presencia en el Santísimo Sacramento, decidámonos una a cuidar a los demás de la misma manera en que El nos ha cuidado.

Miércoles Santo: ¿Soy yo acaso, Maestro?

Mientras concluye el camino cuaresmal, que comenzó con el miércoles de Ceniza, la liturgia del miércoles santo ya nos introduce en el clima dramático de los próximos días, impregnados del recuerdo de la Pasión y Muerte de Cristo. En efecto, en la liturgia de hoy, el evangelista San Mateo propone a nuestra meditación el breve diálogo que tuvo lugar en el Cenáculo entre Jesús y Judas. « ¿Acaso soy yo, Rabbí?» (Mt 26, 25), pregunta el traidor del divino Maestro, que había anunciado: «yo os aseguro que uno de vosotros me entregará» (Mt 26, 21). La respuesta del Señor es lapidaria: «sí, tú lo has dicho» (Mt 26, 25). Por su parte, San Juan concluye la narración del anuncio de la traición de Judas con pocas, pero significativas palabras: «era de noche» (Jn 13, 30). Cuando el traidor abandona el Cenáculo, se intensifica la oscuridad en su corazón -es una noche interior-, el desconcierto se apodera del espíritu de los demás discípulos -también ellos van hacia la noche-, mientras las tinieblas del abandono y del odio se condensan alrededor del Hijo del Hombre, que se dispone a consumar su sacrificio en la cruz. En los próximos días, conmemoraremos el enfrentamiento supremo entre la Luz y las Tinieblas, entre la Vida y la Muerte. También nosotros debemos situarnos en este contexto, conscientes de nuestra “noche” de culpas y responsabilidades, si queremos revivir con provecho espiritual el Misterio pascual y si queremos llegar a la luz del corazón mediante este Misterio, que constituye el punto de apoyo de nuestra fe.

Martes Santo: "Lo que tienes que hacer, hazlo enseguida"

La oración que Jesús hace por sí mismo es la petición de su propia glorificación, de su propia "elevacion" en su "hora". En realidad es más que una petición y que una declaración de plena disponibilidad a entrar, libre y generosamente, en el designio de Dios Padre que se cumple al ser entregado y en la Muerte y Resurrección. Esta "hora" comenzó con la traición de Judas (Jn 13,31) y culminará con la Ascensión de Jesús Resucitado al Padre. Jesús comenta la salida de Judas del cenáculo con estas palabras: "Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en Él" (Jn 13, 31). El Evangelio de este día se refiere a la traición de Judas y su negativa a aceptar el amor predicado por Jesús. La hora de la Pasión ha llegado, la glorificación del Mesías se acerca con prontitud y es anunciado por Él de manera muy clara; este anuncio seguido de la profecía sobre la negación de Pedro, es una llamada de atención a todos nosotros, los que seguimos a Cristo, a lo largo de nuestra vida. ¿Cuántas veces, impactados por las celebraciones litúrgicas, procesiones o representaciones que caracterizan a esta semana, unidos el clima penitencial propio, nos llevan a hacer una reflexión pronta y sin medida de nuestra vida, lo que culmina con una rápida conversión y un compromiso de mejorarla, que al paso de los días olvidamos? Cristo nos hace este llamado, en la persona de Pedro a rectificar nuestra actitud, a dar nuestra vida sin condiciones y con la seriedad propia que conlleva su entrega por nosotros. Este pasaje de San Juan tiene muchos elementos en común con la parábola del sembrador, en especial el punto en que se hace referencia a la semilla que cae entre piedras. Esa semilla crece pero por no tener raíz, se seca rápidamente. Muy revelador resulta este pasaje para nosotros, ya que podemos vernos representados en esa semilla sobre piedra. ¿Somos aquellos que al escuchar la Palabra de Dios, nos sentimos ilusionados con ella, pero al sentir el rigor que esto implica, renunciamos sin más lucha? Pongamos especial atención a la oración colecta y pidamos celebrar los misterios de la Pasión del Señor con tal fe que merezcamos su perdón, a fin de que desde lo más íntimo de nuestro ser, se suscite un cambio de vida y de actuación ante los demás.

Domingo de Ramos

Domingo de Ramos. Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, en la cual la Iglesia celebra los misterios de la salvación realizados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por la entrada mesiánica en Jerusalén. Durante la Edad Media, el rito de los ramos adquirió un tono dramático, revistiéndose de cantos, bendiciones y expresiones plásticas. En el misal actual, la procesión y la misa ya no son dos partes independientes sino elementos de un todo. De hecho, ni la procesión tiene un final ni la misa un principio, pues aquélla desemboca en ésta como su rito de entrada. De este modo, el domingo de ramos se presenta como presagio del triunfo real de Cristo y anuncio de la Pasión, aspectos que han de evidenciarse tanto en la celebración como en la catequesis del día. La procesión resalta no tanto el simbolismo de las palmas y ramos cuanto el homenaje a Cristo, Mesías-Rey, y sigue el ejemplo de quienes le aclamaron como redentor de la humanidad. Según el Catecismo: “La entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey-Mesías llevará a cabo mediante la Pascua de su Muerte y Resurrección. Con su celebración, el domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia se abre a la Semana Santa” (n. 560).

La Epifanía del Señor - Enero 05

"Miren que llega el Señor del señorío: en la mano tiene el reino, y la potestad y el imperio". 
(Mal 3, 1; 1 Cro 19, 12) 

Hermanos, hoy celebramos la Epifanía del Señor, cuyo nombre proviene del griego epifaneia, que significa «aparecer desde lo alto» o «mostrarse a la superficie». Por tanto, la invitación que hoy se nos hace consiste en estar atentos a la Palabra, para acoger la revelación del Señor, pues hoy saldrá a la luz el proyecto salvífico de Dios. El profeta Isaías manifiesta que las dificultades cotidianas parecen tinieblas que ocultan los caminos para avanzar; sin embargo, anuncia que Dios mismo se convierte en luz que da sentido a la existencia y que capacita para ver las oportunidades para salir adelante, en especial cuando nos percatamos de los actos de bondad que existen a favor nuestro. El Salmo 71, por su parte, muestra cómo la acción de Dios ilumina transforma la vida cuando la autoridad hecha servicio se compromete a fondo con la defensa del necesitado. El punto máximo de esta revelación lo encontramos en el Evangelio, pues la luz que vence las tinieblas y la autoridad verdadera toma forma y cuerpo en la Persona de Jesús, Dios hecho Humanidad, que se hace visible a todas las naciones y cuyo reinado se convierte en camino de transformación del mundo. Esta es la gran Epifanía: Dios se ha hecho totalmente visible en la Persona de su Hijo para ser un rey solidario con la humanidad; por ello, la Carta a los Efesios nos dice que nuestro deber es anunciar esta gran revelación trabajando por la justicia, y de esta manera hacer de las naciones un solo cuerpo en Cristo Jesús. Hermanos, esta semana los Evangelios que meditaremos nos ayudarán a profundizar en el reinado de Jesús que vence las tinieblas de la enfermedad, del hambre y en última instancia del pecado, para traer alegría a nuestras vidas y hacernos discípulos humildes que desean que Cristo sea el que brille y crezca.

El Santísimo Nombre de Jesús - Enero 03

"Al Nombre de Jesús toda rodilla se doble -en el cielo, en la tierra, en el abismo- y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre". 
(Flp 2, 10-11)

El Santísimo Nombre de Jesús, en hebreo leoshua, significa «Dios Salva» (Mt 1, 21) y nos protege de Satanás y sus artimañas, pues el mal ya ha sido vencido en la cruz de Cristo. Invocado con confianza, el Nombre de Jesús brinda ayuda en las pruebas espirituales y en las necesidades corporales, según la promesa de Jesucristo: «En mi Nombre expulsarán demonios, nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien» (Mc 16, 17-18). El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que «el segundo mandamiento prescribe respetar el Nombre del Señor. Pertenece, como el primer mandamiento, a la virtud de la religión y regula más particularmente el uso de nuestra palabra en las cosas santas. Dios confía su Nombre a los que creen en El; se revela a ellos en su misterio personal. El don del Nombre pertenece al orden de la confidencia y la intimidad. "El Nombre del Señor es santo". Por eso el hombre no debe hablarán lenguas hacer mal uso de él. Lo debe guardar en la memoria en un silencio de adoración amorosa. No lo empleará en sus propias palabras, sino para bendecirlo, alabarlo y glorificarlo» (CIC 2142-2143). Esta memoria se introdujo en el siglo XVI; en el año 1530, el Papa Clemente VII concedió por primera vez a la Orden Franciscana la celebración del oficio del Santísimo Nombre de Jesús. San Bernardino de Siena propagó este culto con sus discípulos, por eso decía: «Este es aquel Santísimo Nombre anhelado por los patriarcas, esperado con ansiedad, demandado con gemidos, invocado con suspiros, requerido con lágrimas, donado al llegar la plenitud de la gracia».