Encomendamos este mes de las misiones al cuidado de los Ángeles Custodios, que por misericordia divina nos protegen de todo mal y peligro. La palabra "Ángel" significa "Mensajero"; son espíritus puros que se encuentran cerca de Dios para adorarlo, cumplir sus ordenes y llevar sus mensajes a los seres humanos. Los ángeles son seres espirituales creados para servir al Señor, ademas de proteger y guiar a los hombres. Ellos tienen la posibilidad de contemplar constantemente el rostro de Dios. En el siglo II, el gran sabio Orígenes decía: "Los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guié y proteja". Esta afirmación se basa en una frase de los Salmos: "A sus ángeles ha dado ordenes Dios, para que te guarden en tus caminos". El Catecismo de la iglesia Católica enseña que la existencia de seres espirituales no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles es una verdad de fe. Con todo su ser, ellos son servidores y mensajeros de Dios. Como criaturas puramente espirituales tienen inteligencia y voluntad, son inmortales y superan en perfección a todas las criaturas visibles. Esta celebración fue fijada por el Papa Pablo V en 1608.
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Día de los Santos Ángeles Custodios - Octubre 02
Casi todas las páginas de la Revelación escrita, dice San Gregorio Magno, dan testimonio de la existencia de los Ángeles. Ya en el siglo II, Orígenes decía: “Los cristianos creemos que Dios nos designa un ángel a cada uno para que nos guíe y proteja”. En el Nuevo Testamento, aparecen en el Evangelio en tres momentos de la vida de Jesús: su infancia, en el episodio de las tentaciones en el desierto y en su agonía en el Huerto del Getsemaní. Son los testigos de la Resurrección y asisten, pues, a la Iglesia naciente, ayudando a los apóstoles y difundiendo el mensaje de la voluntad divina. Los Ángeles son citados más de trescientas veces en el Antiguo Testamento. Además del número de testimonios bíblicos, que justifica el culto particular que los cristianos les han tenido a los ángeles desde los primerísimo tiempos, es la naturaleza de estos “espíritus puros” la que estimula nuestra admiración y nuestra devoción. Ellos son, ante todo, mediadores de los mensajes de la verdad divina, iluminando el espíritu con la luz interior de la palabra. Los ángeles también cumplen la función de custodiar de las almas de los hombres, les sugieren las directrices divinas y son invisibles testigos de sus pensamientos más recónditos, así como de sus acciones buenas o malas. Basando la verdad de fe en la misma afirmación del Redentor, la Iglesia nos dice que a todo cristiano, desde el momento del Bautismo, se le confía a su propio ángel, que tiene la tarea de custodiarlo, guiarlo por el camino del bien e inspirarle buenos sentimientos, permitiéndole el acercamiento a Dios. La liturgia del 29 de septiembre, que celebra la fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, recuerda, al mismo tiempo, a todos los coros de ángeles pero, desde el siglo XVI, se comenzó a celebrar una fiesta distinta para los santos ángeles custodios, la cual el Papa Pablo V (1552-1621) extendió a toda la Iglesia en 1608.
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