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El 'Sí' de la Santísima Virgen María debe ser nuestro 'Sí' - Diciembre 21

“He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu Palabra" (Lc 1, 38).

En este sábado próximo a la Navidad en el que honramos a Nuestra Madre Santísima, recordamos el 'Sí' de María, que debe ser nuestro 'Sí' en la vida cristiana. Por eso el Concilio Vaticano II va a decir en la Lumen Gentium en el numeral 56, que “María, hija de Adán, al aceptar el mensaje divino, se convirtió en Madre de Jesús, y al abrazar de todo corazón y sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad salvífica de Dios, se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo con diligencia al misterio de la redención con Él y bajo Él, con la gracia de Dios omnipotente. Con razón, pues, piensan los Santos Padres que María no fue un instrumento puramente pasivo en las manos de Dios, sino que cooperó a la salvación de los hombres con fe y obediencia libres. Como dice San Ireneo, 'obedeciendo, se convirtió en causa de salvación para sí misma y para todo el género humano'. Por eso no pocos Padres antiguos afirman gustosamente con él en su predicación que 'el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María; que lo atado por la virgen Eva con su incredulidad, fue desatado por la Virgen María mediante su fe'; y comparándola con Eva, llaman a María 'Madre de los vivientes', afirmando aún con mayor frecuencia que la muerte vino por Eva, la vida por María". Los Padres conciliares nos llevan a pensar en 'Sí' de la Santísima Virgen como una aceptación de la Voluntad del Señor y nos propone de una manera indirecta a que cada uno de nosotros la aceptemos en nuestra vida. Estas ferias navideñas nos ayudan a meditar sobre nuestra vida cristiana y sobre cómo estamos respondiendo al plan que Dios tiene para nosotros, tomando de ejemplo a la Santísima Virgen María que cumplió a cabalidad la Voluntad del Señor.

La Visitación de la Santísima Virgen María - Mayo 31

"Fieles de Dios, vengan a escuchar; les contaré lo que el Señor ha hecho conmigo. Aleluya" (Sal. 65.16)

Concluimos este mes dedicado a la Virgen Santísima, contemplándola de camino a visitar y servir a su prima Santa Isabel. San Ambrosio meditando sobre el segundo misterio gozoso del Rosario, escribió: "¿Y de dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a visitarme? No habla como una ignorante -sabía ella que existía la gracia y la operación del Espíritu Santo, para que la madre del profeta fuera saludada por la Madre del Señor para provecho de su hijo-, sino que ella reconocía que es el resultado no de un mérito humano, sino de la gracia divina. Dice así: ¿De dónde a mí?, es decir, ¿qué felicidad me llega que la Madre de mi Señor me visite? Yo reconozco que no tengo nada que esto exija. ¿De dónde a mí? ¿Por qué justicia, por que acciones, por qué méritos? No son diligencias acostumbradas entre mujeres que la Madre de mi Señor venga a mí. Yo presiento el milagro, reconozco el misterio: la Madre del Señor está fecundada del Verbo, llena de Dios". La visita de María Santísima a su prima Santa Isabel es la visita del Dios-con-nosotros a su pueblo amado. Además, nuestra Madre María recibió el mensaje más importante que Dios ha enviado a la tierra: el de la Encarnación del Redentor en el mundo, y en seguida se fue a prestar servicios humildes a su prima Isabel que llevaba en su seno al Precursor a Juan el Bautista. No fue como reina y señora sino como sierva humilde y fraterna.

La Visitación de la Santísima Virgen María

"Fieles de Dios, vengan a escuchar; les contaré lo que el Señor ha hecho conmigo" (Sal 65, 16) 
Celebramos el día en que María se puso en camino y fue aprisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando a voz en grito, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno" (Lc 1, 39- 42). La visita de María Santísima a su prima Isabel es la visita del Dios con nosotros a su pueblo amado. San Ambrosio escribió elocuentemente acerca de este Segundo Misterio Gozoso que "El ángel que anunciaba los misterios, para inducir a creer por un hecho, ha anunciado a María, una Virgen, la maternidad de una esposa anciana y estéril, mostrando de este modo que Dios puede hacer todo cuanto le agrada. Desde que oyó esto Maria, no como incrédula del oráculo, ni como insegura del anuncio, ni como dudosa del hecho, sino alegre en su deseo, para cumplir un piadoso deber, presurosa por el gozo, se dirigió hacia la montaña. Llena de Dios, ¿podía ella no elevarse presurosa hacia las alturas?. Los cálculos lentos son extraños a la gracia del Espíritu Santo. Esta fiesta, introducida primero el dos de Julio, tuvo su origen remoto en la liturgia romana del siglo VI, en función de la preparación de la Navidad. El arzobispo Juan Jenstein de Praga en 1386, la introdujo en su diócesis y el Papa Urbano VI y su sucesor Bonifacio IX en 1389, la extendieron a toda la Iglesia, para invocar el fin del cisma entre el Papa Urbano VI y el antipapa Clemente VII. El Concilio de Basilea. en 1441 la reconfirmó. Que la Madre de Dios nos siga visitando ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.