San José, Esposo de la Santísima Virgen María - Marzo 19

"Este es el criado fiel y solicito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia" 
(Lc 12, 42) 
Patrono de la Iglesia Universal
Hoy celebramos la Solemnidad de San José, esposo de la Santísima Virgen Maria y Patrono de la Iglesia. Su culto se convirtió en fiesta de precepto en el siglo XVII; el Papa Pío IX lo proclamó Patrono de la Iglesia Universal en el año 1870 y el Papa San Juan XXIIl introdujo su nombre en el canon romano. Oriundo de Palestina, descendiente de la estirpe de David y padre adoptivo de Jesucristo, la Iglesia lo venera con especial honor como padre. En el proyecto de Salvación de Dios, San José tuvo un papel muy importante: Dios le encomendó la tarea y el privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y de ser esposo virginal de la Virgen María. El Señor nos cuenta por medio de San Mateo que "José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer" (Mt 1, 24). San José es el santo del silencio, un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. No es que haya sido uno de esos seres que no hablaban nada, pero seguramente fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: "Sean pocas tus palabras". Quizás Dios permitió que de tan grande amigo del Señor no se conservara ni una sola palabra, para enseñarnos a amar el silencio. Este hombre merece de nosotros nuestra devoción, cariño y admiración por la manera en que custodió a la Santísima Virgen María y a Jesús, el Emmanuel. San José, al hacer perfectamente la tarea encomendada, se presenta hoy a nosotros como modelo de educador, de padre y de custodio, pues acompañó a Jesús en su camino de crecimiento "en sabiduría, edad y gracia" (Lc 2, 52). Se le reconoce también como patrono de la buena muerte.

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