El Inmaculado Corazón de Santa María Virgen - Junio 09

“Alegra mi corazón con tu auxilio y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho”. (Sal 12, 6)

Esta celebración del Inmaculado Corazón de María está íntimamente unida a la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y produce frutos en abundancia para el bien espiritual de la Iglesia y el mundo entero. La devoción al Inmaculado Corazón de María fue promovida por San Juan Eudes en el siglo XVIl. El Papa Pio XII, de feliz memoria, instituyó en 1944 la Fiesta del Corazón Inmaculado de María, independiente de la celebración del Sagrado Corazón de Jesús. El mismo venerable Pontifice se refirió esta fiesta con las siguientes palabras: "Ha sido Voluntad de Dios que, en la obra de la Redención humana, la Santísima Virgen María estuviera inseparablemente unida con Jesucristo; tanto que nuestra salvación auxilio es fruto de la caridad de Jesucristo y de sus padecimientos, a los cuales 6)estaban íntimamente unidos el amor y los dolores de su Madre. Por eso, el pueblo cristiano, que por medio de María ha recibido de Jesucristo la vida divina, rinde también al amantisimo Corazón de su Madre celestial parecidos obsequios de piedad, amor agradecimiento y reparación. Los Corazones de Jesús y María están unidos en el tiempo y en la eternidad. La Iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar Jesús es por medio de su Madre Santísima, por ello las palabras de San Alfonso María de Ligorio nos reiteran esta afirmación: El camino más corto para llegar a Cristo es la Santísima Virgen María".

Sagrado Corazón de Jesús - Junio 08

“Los proyectos de su corazón, de edad en edad, para liberar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre”. (Sal 32, 11-19)

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios, que es misericordia. Pero fue Jesús mismo quien, en el siglo XVII en Paray-le- Monial (Francia), solicitó a Santa Margarita María de Alacoque que se estableciera la devoción a su Sacratísimo Corazón. Nuestro Señor le mostró su Corazón rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. Santa Margarita escuchó a Jesús que le decía: "He aquí el Corazón que tanto ha amado los hombres y, en cambio, de la mayor no parte de ellos no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este Sacramento de amor". Queremos recordar de nuevo a todos los lectores una pequeña exhortación que León XIlI dirigía a todos los cristianos y a cuantos se sentían sinceramente preocupados por su propia salvación y por la sociedad: Vean hoy ante sus ojos al consolador y divino: el Sacratísimo Corazón de Jesús.. que brilla con refulgente esplendor entre las llamas. En El hay que poner toda nuestra confianza; Él hay que suplicar y de El hay que esperar nuestra salvación". Verdaderamente, la religión de Jesucristo se funda en el Hombre-Dios Mediador; de manera que no se puede llegar al Corazón de Dios, sino pasando por el Corazón de Cristo, conforme a lo que Él mismo afirmó: "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre sino por mí (Jn 14, 6).

VIERNES SANTO - "ENCONTRAMOS EN LA PRUEBA DE LA CRUZ LA FUERZA DE LA ESPERANZA"

Celebramos la Pasión y muerte del Señor Jesús con la invitación a mirar y contemplar el árbol de la Cruz donde estuvo clavada la Salvación del mundo. Si Adán desobedeció a Dios, Jesucristo lo obedeció hasta el extremo. La cruz separa a los creyentes de los no creyentes porque para unos es escándalo y locura, y para otros es el poder y la sabiduría de Dios, pero en un sentido más profundo, esta une a todos los hombres, creyentes y no creyentes. Los nuevos cielos y la tierra nueva pertenecen a todos y son para todos porque Cristo murió por todos. La urgencia que deriva a todo esto es evangelizar. Con el Papa Francisco decimos en este día santo “Señor Jesús, Hijo de Dios, víctima inocente de nuestra redención, ante tu estandarte real, ante tu misterio de muerte y de gloria, ante tu patíbulo, nos arrodillamos, avergonzados y esperanzados, y te pedimos que nos laves en el baño de sangre y agua que salieron de tu Corazón traspasado; perdona nuestros pecados y nuestras culpas. Oh Cristo, te pedimos que nos enseñes a no avergonzarnos nunca de tu Cruz, y a no instrumentalizarla, sino a honrarla y adorarla, porque con ella Tú nos has manifestado la monstruosidad de nuestros pecados, la grandeza de tu amor, la injusticia de nuestros juicios y el poder de tu misericordia”. Amén.

JUEVES SANTO - LA CENA DEL SENOR: "AMAR HASTA EL EXTREMO"

Hoy iniciamos el Triduo Pascual es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. En este día recordamos la institución de los Sacramentos de la Eucaristia y del Orden sacerdotal en un ambiente de amor y servicio. El santo Padre Francisco nos recuerda que "Jesus estaba cenando con los en la Ultima Cena y, dice el Evangelio: Sabia que lo habían traicionado y que Judas lo habría entregado esa misma noche. Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el extremo. El da la vida por cada uno de nosotros, se enorgullece de ello y lo quiere asi porque El tiene amor No es facil, porque todos nosotros somos pecadores, todos tenemos limites, defectos tantas cosas. Todos sabemos amar, pero no somos como Dios que ama sin mirar las consecuencias, hasta el extremo Y nos da el ejemplo: para ensenarlo, El que era 'el jefe', que era Dios, lava los pies a sus discípulos. Lavar los pies era una costumbre de entonces, antes de los almuerzos y de las cenas, porque no había asfalto la gente andaba entre el polvo. Por lo tanto, uno de los gestos para recibir a una persona en casa, y también la hora de comer, era lavarle los pies. Era tarea de los esclavos, de los que estaban esclavizados, pero Jesus invierte esa regla y lo hace El. Simon no quería, pero Jesus le explico que tenia que ser así, que El había venido al mundo para servir, para servirnos, para hacerse esclavo por nosotros para dar su vida por nosotros, para amar hasta el extremo"

MIÉRCOLES SANTO - "¿SOY YO ACASO, MAESTRO?"

El Evangelio de este día se refiere a la traición de Judas y a su negativa a aceptar el amor predicado por Jesús. El Papa Benedicto XVI nos dice que "ya solo el nombre de Judas suscita entre los cristianos una reacción instintiva de reprobación y de condena. El significado del apelativo "Iscariote" es controvertido: la explicación mas común dice que significa "hombre de Keriot" y alude a su pueblo de origen, situado cerca de Hebrón y mencionado dos veces en la sagrada Escritura. Otros pasajes muestran que la traición se estaba gestando: el momento en el que sucede, el anuncio de esta durante la última Cena, después del anuncio y el momento en el que Jesús es arrestado. La traición tuvo lugar en dos momentos: ante todo en su gestación, cuando Judas se pone de acuerdo con los enemigos de Jesús por treinta monedas de plata, y después en su ejecución, con el beso que dio al Maestro en Getsemani. Jesús lo trato como a un amigo, pero en sus invitaciones a seguirlo por el camino de las bienaventuranzas no forzaba las voluntades, ni les impedía caer en las tentaciones de Satanás, con lo cual respetaba la libertad humana. En efecto, las posibilidades de perversión del corazón humano son realmente muchas. El único modo de prevenirlas consiste en no cultivar una vision de las cosas meramente individualista y autónoma, sino en ponerse siempre del lado de Jesús, asumiendo su punto de vista. Día tras día debemos esforzarnos por estar en plena comunión con Él".

MARTES SANTO - "AHORA ES GLORIFICADO EL HIJO DEL HOMBRE"

La Liturgia de la Palabra de este día nos presenta la figura de Judas y de Pedro con la exclamación de Jesús sobre su glorificación. Hoy nos detendremos sobre esta exclamación de gloria realizada por Jesús, ya que, como expresa el Papa Benedicto XVI, "la oración que Jesús hace por si mismo es la petición de su propia glorificación, de su propia elevación en su 'Hora'. En realidad es más que una petición y que una declaración de plena disponibilidad a entrar, libre y generosamente, en el designio de Dios Padre que se cumple al ser entregado y en la muerte y Resurrección. Esta 'Hora' comenzó con la traición de Judas y culminará en la ascensión de Jesús resucitado al Padre. Jesús comenta a salida de Judas del cenáculo con estas palabras: "Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en Él". No por casualidad, comienza la oración sacerdotal diciendo: "Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique a Ti". Ya el Señor Jesús nos va dando luces que la entrega en la Cruz servirá para que sea glorificado y al mismo tiempo nos hará participes de esa gloria que le dará Dios Padre. Queridos hermanos estos días son santos y por lo mismo no pueden convertirse en días de paseo o disfrutes terrenales, sino que por el contrario, debemos pasarlos en oración y penitencia para que así tengamos una verdadera conversión de vida al Señor que viene a salvarnos.

LUNES SANTO - LA UNCION EN BETANIA: PRELUDIO DE LA MUERTE DE JESUS

La Cena de Betania es el preludio de la muerte de Jesús, bajo el signo de la unción que María hizo en honor del Maestro y que Él acepto en previsión de su sepultura. El Papa Emérito Benedicto XVI nos dice que "también es anuncio de la Resurrección mediante la presencia misma del resucitado Lazaro, testimonio elocuente del poder de Cristo sobre la muerte. Además de su profundo significado pascual, la narración de la cena de Betania encierra una emotiva resonancia llena de afecto y devoción; una mezcla de alegría y de dolor: alegría de fiesta por la visita de Jesús y de sus discípulos, por la resurrección de Lazaro y por la Pascua ya cercana; y amargura profunda porque esa Pascua podía ser la última, como hacían temer las tramas de los judíos que querían la muerte de Jesús y las amenazas contra el mismo Lazaro cuya muerte se proyectaba". En este pasaje evangélico, la unción de María, hermana de Lazaro, indicaba ya la muerte y sepultura de Jesús; María se mostraba como verdadera creyente cristiana. Cristo mismo es este perfume, Él es el bálsamo que baja del Cielo y que, según el plan amoroso del Padre Celestial, habrá de salvar a toda la humanidad, siempre que esta crea en Él, y que la elevara a la dignidad de sacerdotes y reyes. Aquí Jesús comprende que María ha intuido el amor de Dios e indica que ya se acerca su hora, la hora en la que el Amor hallara su expresión suprema en el madero de la Cruz: el Hijo de Dios se entrega a si mismo para que el hombre tenga vida, desciende a los abismos de la muerte para llevar al hombre a las alturas de Dios.

DOIMINGO DE RAMOS - ENTRADA TRIUNFAL EN JERUSALEN

Domingo de Ramos. Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, en la cual la Iglesia celebra los misterios de la salvación realizados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por la entrada mesiánica en Jerusalén. Durante la Edad Media, el rito de los ramos adquirió un tono dramático, revistiéndose de cantos, bendiciones y expresiones plásticas. En el misal actual, la procesión y la misa ya no son dos partes independientes sino elementos de un todo. De hecho, ni la procesión tiene un final ni la misa un principio, pues aquélla desemboca en ésta como su rito de entrada. De este modo, el domingo de ramos se presenta como presagio del triunfo real de Cristo y anuncio de la Pasión, aspectos que han de evidenciarse tanto en la celebración como en la catequesis del día. La procesión resalta no tanto el simbolismo de las palmas y ramos cuanto el homenaje a Cristo, Mesías-Rey, y sigue el ejemplo de quienes le aclamaron como redentor de la humanidad. Según el Catecismo: “La entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey-Mesías llevará a cabo mediante la Pascua de su Muerte y Resurrección. Con su celebración, el domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia se abre a la Semana Santa” (n. 560).

Miércoles de Ceniza - Febrero 14

"Te compadeces de todos, Señor, y no odias nada de lo que has hecho, cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Y los perdonas, porque Tú eres nuestro Dios y Señor" 
(Sab. 11, 24-25, 27). 

Con la bendición e imposición de la ceniza iniciamos la Cuaresma, nuevo tiempo litúrgico caracterizado por la escucha de la Palabra, la penitencia, la oración y la limosna, como preparación para vivir el Misterio Pascual (Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor). Este tiempo litúrgico de cuarenta días se centra en la conversión y en el cambio radical de la vida. La conversión es, para toda Iglesia, mediante el rito de la ceniza, que con la exhortación; "Conviértete y cree en el Evangelio" o "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás" nos conduce a reflexionar acerca de la finalidad de nuestra fe: configurarnos con el Señor. La conversión es un volver a Dios, un cambio de mentalidad en el que recordamos que somos frágiles y necesitados de la gracia del Señor. El Papa Francisco nos enseña que "la Cuaresma nos llama a 'espabilarnos', recordar que somos creaturas y que no somos Dios. Cuando veo en el pequeño ambiente cotidiano algunas luchas de poder por ocupar sitios, pienso: esta gente juega a ser Dios creador. El Evangelio indica los elementos del camino espiritual: la oración, el ayuno y la limosna". La oración: es la fuerza del cristiano en la debilidad y en la fragilidad de nuestra vida, podemos dirigirnos a Dios con confianza de hijos y entrar en comunión con Él. El ayuno: es estar atentos de no practicar un rito vacío, de no consumir alimentos. Ayunar: nos ayuda a entrenar el corazón en lo esencial y el compartir. La limosna: indica la gratuidad porque en ella se da con generosidad a alguien de quien no se espera recibir algo a cambio.

La Oración: El Diálogo con Dios

“Canten al Señor un cántico nuevo, cante al Señor toda la tierra. Honor y majestad le preceden, fuerza y esplendor están en su templo”. (Sal 95, 1.6)

La oración requiere de algunas actitudes fundamentales para facilitar el diálogo con Dios. En primer lugar, debe ser un encuentro de fe: evidentemente no cual es, pero sí lo sentimos y aceptamos su existencia; por lo tanto, desde la oración tenemos la plena certeza de que Dios está ahí presente, de que nos escucha y de que nos da a conocer su santa voluntad. Jesús dijo: "Donde dos o tres se reúnen para orar, allí estoy yo en medio de ellos"; esto quiere decir que si hay alguien que escucha y responde, es Dios. En segundo lugar, la oración es una experiencia de vida; desde ella debemos ver cómo vamos cambiando y tomando un ritmo más espiritual, y cómo las cosas de Dios nos atraen sin ningún tipo de esfuerzo. En tercer lugar, la oración es una experiencia de amor. Dado que Dios actúa en nuestra vida por pura iniciativa suya, nosotros solamente nos llenamos realmente por su amor, todo lo demás deriva de él. Cuanto más nos sentimos amados por Dios, más amor podemos transmitir a los demás. De esto podemos concluir que la oración es como una brújula que orienta nuestra vida e ilumina todo lo que en ella se presenta. La oración requiere de perseverancia ella debe ser nuestro alimento diario, unida a la Eucaristía y a la lectura de la Palabra de Dios.

La Oración: El Señor Enseña con Autoridad

“Sálvanos, Señor Dios nuestro; reúnenos de entre los gentiles: daremos gracias a tu Santo Nombre, y alabarte será nuestra gloria”. (Sal. 105, 47)

A las actitudes que se requieren en la oración van unidas otras dimensiones que son fundamentales: 1) El ambiente: es necesario que en la oración "cerremos las puertas", es decir, que nos desconectemos de todo lo que pueda obstaculizar ese momento (celular, música que no ayude a la oración, visitas, etc.); si es posible disponer de un lugar a puertas cerradas o de un espacio donde tengamos concentración, así sea espacio abierto, aprovechemos la oportunidad. 2) Preparación: debemos relajar el cuerpo, tomar agua, lavarnos por lo menos la cara para ahuyentar el sueño, hacer ejercicios de respiración y relajación si es necesario así sea un par de minutos. Algunas veces el cansancio puede ser un obstáculo muy grande, por eso preparemos con tiempo la Biblia, música religiosa, un cirio encendido, una imagen, en fin. Todo lo que nos ayude a orar 3) Silencio interior: si hay un ambiente exterior adecuado, también debe existir un ambiente interior propicio para la oración. "Silencio es oración"; este silencio implica que solamente mis pensamientos estén en lo que deseo por medio de la oración. Estar siempre disponible a escuchar a Dios, sentirlo, dejar que nuestro palpite amor por El. 4) Relación recíproca: en la oración Dios se entrega totalmente, pero nosotros también debemos hacerlo, no solo hacia Dios, sino también hacia a los demás. Una oración que termina en el no es oración; ella nos lleva hacia los demás, que también son imagen de Dios.