Gratitud

Agradécelo todo. La gratitud es el solvente que diluye la queja. El toque mágico que atrae la abundancia. La decisión de no renegar. La posibilidad de darle paso abierto a la alegría. La mayor prueba de nuestra humildad.

Agradécelo todo. Agradece por estar, por ser, por tener, por ganar, por perder, por ir, por venir, por intentar, por errar, por conocer, por sentir. Si agradeces, tu cuenta espiritual ganará intereses. Tus ojos verán nuevos colores. No escucharás ruidos, sino melodías. Tu vida será una gran caricia. Te harás invencible.

Agradécelo todo. No te quejes del llanto, celebra que lo escuchas. No lamentes el pasado, agradece el tiempo que has vivido. No reniegues de tu familia, alégrate de no estar solo. El vaso siempre está medio lleno; jamás, medio vacío. No hay cosas que olvidas, hay cosas que recuerdas.

Agradécelo todo. No es más que un asunto de enfoque. Tú eliges ver virtudes o defectos. Premiar o castigar. Tienes dos fichas.

Trasciende tus miserias… Agradécelo todo. ¡Que Dios te bendiga!

Oremos por nuestros padres.

Gracias, Señor, por las enseñanzas que todos los días recibimos de Ti y que nos hacen crecer en la fe. Hoy, te suplicamos que nuestra fe sea capaz de romper cualquier barrera que se presente, especialmente si es puesta por los hombres con tal de encontrarte a Ti y alcanzar tu perdón. No permitas que las cosas del mundo gobiernen nuestra vida ni tampoco que el egoísmo o los caprichos nos alejen de Ti. Ayúdanos para que el pecado no llegue a nuestra vida; pero si caemos, danos la oportunidad de levantarnos, acercarnos a Ti y recibir tu perdón en el sacramento de la Reconciliación. Bendice, Señor, de manera especial a los padres de familia que sufren el olvido de sus hijos y a aquellos que tienen la carga de la enfermedad o el desempleo. María Santísima Virgen Inmaculada, fortalece con tu intercesión a cuantos sufren el dolor de la soledad y de la enfermedad, y haz que en nuestras vidas solo reine tu adorado Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Amén

Nuestra Señora de Lourdes - Febrero 11

El día sábado, la Iglesia propone honrar las virtudes de la Santísima Virgen María, y hoy, conmemoramos su advocación en Lourdes, recordando la aparición que hizo en la gruta de Massabielle, a orillas del río Gave (Lourdes, Francia), el 11 de febrero de 1858, a tres niñas: Bernadette Soubirous, su hermana Marie Toinete y su amiga Jeanne Abadie. Por cinco meses, la Virgen se le apareció a Bernadette, provocando multitudes que se acercaban para rezar y poder observar a la hermosa Señora, pero la Virgen solo se le aparecía a ella. La Virgen le pedía: "Construye aquí un santuario para orar y hacer penitencia por la conversión de los pecadores La niña le preguntó el nombre a aEl día sábado, la Iglesia propone honrar las virtudes de la Santísima Virgen María, y hoy, conmemoramos su advocación en Lourdes, recordando la aparición que hizo en la gruta de Massabielle, a orillas del río Gave (Lourdes, Francia), el 11 de febrero de 1858, a tres niñas: Bernadette Soubirous, su hermana Marie Toinete y su amiga Jeanne Abadie. Por cinco meses, la Virgen se le apareció a Bernadette, provocando multitudes que se acercaban para rezar y poderquella Señora, y en la decimosexta aparición, le respondió: "Yo soy la Inmaculada Concepción". Luego de la última aparición, ocurrida el 16 de julio fiesta de Nuestra Señora del Carmen Bernadette ingresó a la Orden religiosa de las hermanas enfermeras, a la edad de 22 años, y permaneció allí hasta su muerte a los 34 años de edad. El Papa León XIII aprobó en 1891 la festividad de la Aparición de la Inmaculada en Lourdes el 11 de febrero, y el Papa Pío X la hizo fiesta universal. Esta celebración mariana está unida a la vigésima quinta Jornada Mundial del Enfermo que, como recuerda el Papa Francisco, "en esta situación, por una parte la fe en Dios se pone a prueba, pero al mismo tiempo revela toda su fuerza positiva. No porque la fe haga desaparecer la enfermedad, el dolor o los interrogantes que plantea, sino porque nos ofrece una clave con la que podemos descubrir el sentido más profundo de lo que estamos viviendo; una clave que nos ayuda a ver cómo la enfermedad puede ser la vía que nos lleva a una cercanía más estrecha con Jesús, que camina a nuestro lado cargado con la cruz. Y esta clave nos la proporciona María, su Madre, experta en esta vía". Que nuestra Señora de Lourdes nos ayude a ser fuertes en la enfermedad y nos motive a visitar y animar a los enfermos, viendo en ellos a Jesús.

La Presentación del Señor - Febrero 02

"Oh Dios, hemos recibido tu misericordia en medio de tu templo. Como tu renombre, oh Dios, tu alabanza llega el confín de la tierra; tu diestra está llena de justicia". (Sal 47, 10-11)

La fiesta de la Presentación del Señor Jesús en el templo es llamada también la fiesta del encuentro. La sagrada liturgia muestra que Jesús va al encuentro de su pueblo. Cuando María Santísima y San José llevaron su niño al Templo de Jerusalén, tuvo lugar el primer contacto entre Jesús su pueblo, representado por los dos ancianos Simeón y Ana. La ley de Moisés mandaba que a los 40 días de nacido un niño fuera presentado en el templo. Hoy, dos de febrero, se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en la gue celebramos el Nacimiento de Jesús. Navidad, Epifania y la Presentación del Señor forman parte de un tríptico litúrgico. El origen de esta fiesta, con la bendición de los cirios y la procesión, hay que situarlo en Jerusalén, en siglo IV. La Presentación de Jesús en el templo tenía un marcado signo mariano: la purificación de la Virgen Maria. Junto a esta Solemnidad celebramos la Jornada Mundial de la vida Consagrada y como exhorta el Papa Francisco "el fortalecimiento y la renovación de la Vida Consagrada pasan por un gran amor a la regla y por la capacidad de contemplar y escuchar a los mayores de la Congregación. Así, el depósito, el carisma de una familia religiosa, queda custodiado tanto por la obediencia como por la sabiduría. Y este camino nos salva de vivir nuestra consagración de manera "light", desencarnada, como si fuera una teoría, que reduce la vida religiosa a una caricatura en la que se da un seguimiento sin renuncia, una oración sin encuentro, una vida fraterna sin comunión, una obediencia sin confianza y una caridad sin trascendencia". Que en esta Solemnidad de la Presentación del Señor elevemos nuestra oración ferviente por todos los religiosos y religiosas, para sigan entregando su vida y su servicio por el bien de la lglesia.

La Presentación del Señor

Homilía del Santo Padre Francisco
Hoy ante nuestra mirada se presenta un hecho sencillo, humilde y grande: Jesús es llevado por María y José al templo de Jerusalén. Es un niño como muchos, como todos, pero es único: es el Unigénito venido para todos. Este Niño nos ha traído la misericordia y la ternura de Dios: Jesús es el rostro de la Misericordia del Padre. 


Espera, profecía y cumplimiento: Simeón, Ana y Jesús 
A la fiesta de hoy, sobre todo en Oriente, se le llama fiesta del encuentro. En el Evangelio vemos diversos encuentros (Lc 2, 22-40). En el templo, Jesús viene a nuestro encuentro y nosotros vamos al suyo. Contemplamos el encuentro con el viejo Simeón, que representa la espera fiel de lsrael y el júbilo del corazón por el cumplimiento de las antiguas promesas. Admiramos también el encuentro con la anciana profetisa Ana quien, ver al Niño, exulta de alegría y alaba a Dios. Simeón y Ana son la espera y la profecía; Jesús es la novedad y el cumplimiento: El se nos presenta como la perenne sorpresa de Dios. En este Niño nacido para todos se encuentran el pasado, hecho de memoria y de promesa, y el futuro, lleno de esperanza.

Desde lo anterior podemos ver el inicio de la vida consagrada. Los consagrados están llamados sobre todo a ser hombres y mujeres del encuentro. De hecho, la vocación no está motivada por un proyecto pensado "con cálculo", sino por una gracia del Señor que nos alcanza a través de un encuentro que cambia la vida. Quien encuentra verdaderamente a Jesús no puede quedarse igual que antes. El es la novedad que hace nuevas todas las cosas. Quien vive este encuentro se convierte en testigo y hace posible el encuentro para los demás, y también se hace promotor de la cultura del encuentro, evitando la auto-referencialidad que nos hace permanecer encerrados en nosotros mismos. 

Jesús comparte nuestra vida, y desde allí nos salva
La Carta a los Hebreos nos recuerda que el mismo Jesús, para salir a nuestro encuentro, no dudó en compartir nuestra condición humana: "Lo mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre así también participó Jesús de nuestra carne y sangre" (v. 14). Jesús no ha salvado "desde el exterior", no se ha quedado fuera de nuestro drama sino que ha querido compartir nuestra vida. Los consagrados están llamados a ser signos concretos y proféticos de esta cercanía de Dios de este compartir la condición de fragilidad, de pecado y de heridas del hombre de nuestro tiempo. Todas las formas de vida consagrada, cada una según sus características, están llamadas a estar en permanente estado de misión, compartiendo "los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren" (Gaudium et spes, 1).

El Evangelio nos dice también que "su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del Niño" (v. 33). José y María preservan el estupor por este encuentro lleno de luz y de esperanza para todos los pueblos. Y también nosotros, como cristianos y como personas consagradas, somos custodios del estupor: uno que pide ser renovado siempre, cuidado con la costumbre en la vida espiritual, cuidado con cristalizar nuestros carismas en una doctrina abstracta: los carismas de los fundadores -como he dicho otras veces- no son para sellar en una botella, no son piezas de museo. Nuestros fundadores han sido movidos por el Espíritu y no han tenido miedo de ensuciarse las manos con la vida cotidiana, con los problemas de la gente, recorriendo con coraje las periferias geográficas y existenciales. No se detuvieron ante los obstáculos y las incomprensiones de los demás, porque mantuvieron en el corazón el estupor por el encuentro con Cristo. No han domesticado la gracia del Evangelio; han tenido siempre en el corazón una sana inquietud por el Señor, un deseo vehemente de llevarlo a los demás, como han hecho María y José en el templo. También hoy nosotros estamos llamados realizar elecciones proféticas y valientes.

Gratitud con el Espíritu Santo, que anima a la Iglesia con la diversidad de carismas.
Finalmente, de la fiesta de hoy aprendemos a vivir la gratitud por el encuentro con Jesús y por el don de la vocación a la vida consagrada. Agradecer, acción de gracias: Eucaristía. Qué hermoso es encontrarse el rostro feliz de personas consagradas, quizás ya de avanzada edad como Simeón o Ana, felices y llenas de gratitud por la propia vocación. Esta es una palabra que puede sintetizar todo lo que hemos vivido en este Año: gratitud por el don del Espíritu Santo, que siempre anima a la lglesia a través de los diversos carismas. 

El Evangelio concluye con esta expresión: "El Niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con El" (v. 40). Que el Señor Jesús pueda, por la maternal intercesión de María, crecer en nosotros, y aumentar en cada uno el deseo del encuentro, la custodia del estupor y la alegría de la gratitud Entonces los demás serán atraídos por su luz, y podrán encontrar la misericordia del Padre.

La Conversión de San Pablo - Enero 25

Apóstol de los gentiles. Nació probablemente en el año 8 en Tarso de Cilicia (Hch 22, 3). Judío de la tribu de Benjamín, se instruyó en la Ley de Moisés con el fariseo Gamaliel en Jerusalén. Luego ingresó a la rigurosa secta de los fariseos, convirtiéndose en un perseguidor y enemigo de Cristo. Fue a Damasco a arrestar a todos los judíos que confesaran a Jesús, pero Dios decidió mostrar su misericordia y paciencia con Saulo y, al acercarse a Damasco, una luz del cielo brilló sobre él y sus compañeros, cegándolo por tres días. Por revelación de Cristo, el cristiano Ananias fue al encuentro de Saulo, quien recuperó la vista y se convirtió, recibiendo el Bautismo y predicando en las sinagogas al Hijo de Dios, con gran asombro de sus oyentes. El Papa Francisco, al predicar sobre conversión de San Pablo, comentó: "Soy el menor de los apóstoles (...) porque he perseguido a la Iglesia de Dios, pero por su gracia soy lo que soy (1 Cor 15, 9-10). Así resume el apóstol Pablo el significado de su conversión, que tuvo lugar tras el encuentro fulgurante con Cristo resucitado (1 Cor 9,1), en el camino de Jerusalén a Damasco, no es principalmente un cambio moral, sino una experiencia transformadora de la gracia de Cristo, y al mismo tiempo la llamada a una nueva misión, la de anunciar a todos a aquel Jesús a quien antes perseguía, hostigando a sus discípulos. En ese momento, de hecho, Pablo entiende que entre el Cristo eternamente vivo y sus seguidores hay una unión real y trascendente: Jesús vive y esta presente en ellos y ellos viven en Él. La vocación a ser un apóstol no se funda en los méritos humanos de Pablo, quien se considera menor e indigno, sino en la bondad infinita de Dios, que lo eligió y le confió el ministerio".

¿Porque debemos guardar el Rosario bajo la almohada?

Guarda un Rosario, aunque sea de los pequeños, debajo de la almohada. Desde que tomé esa costumbre, se me solucionan los problemas más fácilmente, y es un buen método para los que tienen insomnio, verán que amanecen con el Rosario en las manos y han tenido un buen descanso!

Las acciones con sentido cobran más fuerza cuando se sabe su origen. Una hermosa historia ....

¿A que tampoco conoces la historia del Santo Rosario? Yo siempre me preguntaba ¿A quién se le habrá ocurrido repetir las Aves Marías tantas veces? ¿Que sentido tiene?, etc. Ahora se comprende y cada vez que lo recen, cada Ave María es una preciosa rosa para la Virgen. Estoy seguro de que todos conocemos esta bella oración que es el Santo Rosario.

Una leyenda cuenta que un Hermano Lego (que no era sacerdote) de la Orden de los Dominicos, no sabía leer ni escribir, por lo que no podía leer los Salmos, como era la costumbre en los conventos de la época. Entonces, cuando terminaba sus labores por la noche (él era el portero, el barrendero, el hortelano, etc...) se iba a la capilla del convento y se hincaba frente a la imagen de la Virgen María, y recitaba 150 avemarías (el número de los salmos), luego se retiraba a su celda a dormir. 

Por la mañana, de madrugada, se levantaba antes que todos sus hermanos y se dirigía a la capilla para repetir su costumbre de saludar a la Virgen.

El Hermano Superior notaba que todos los días, cuando él llegaba a la capilla para celebrar las oraciones de la mañana con todos los monjes, había un exquisito olor a rosas recién cortadas y le dio curiosidad, por lo que preguntó a todos quién se encargaba de adornar el altar de la Virgen tan bellamente, a lo que la respuesta fue que ninguno lo hacía, y los rosales del jardín no se notaban faltos de sus flores.

El Hermano lego enfermó de gravedad; los demás monjes notaron que el altar de la Virgen no tenía las rosas acostumbradas, y dedujeron que era el Hermano quien ponía las rosas. ¿Pero cómo? Nadie le había visto jamás salir del convento, ni tampoco sabían que comprara las bellas rosas.

Una mañana les extrañó que el se había levantado, pero no lo hallaban por ninguna parte. Al fin, se reunieron en la capilla, y cada monje que entraba se asombraba, pues el hermano lego estaba arrodillado frente a la imagen de la Virgen, recitando extasiado sus avemarías, y a cada una que dirigía a la Señora, una rosa aparecía en los floreros. Así al terminar sus 150 saludos, cayó muerto a los pies de la Virgen.

Con el correr de los años, Santo Domingo de Guzmán, (se dice que por revelación de la Santísima Virgen); dividió las 150 avemarías en tres grupos de 50, y los asoció a la meditación de la Biblia: Los Misterios Gozosos, los Misterios Dolorosos y los Misterios Gloriosos, a los cuales el Beato Papa Juan Pablo II le añadió los Misterios Luminosos.

CARGUEN SU ROSARIO TODOS LOS DIAS 
- Cuando portas tu Rosario, es un dolor de cabeza para Satanás
- Cuando usas tu Rosario, Satanás colapsa
- Cuando él te ve rezando el Rosario, se desvanece.
- Vamos a Rezar el Rosario cada vez, de manera de mantenerlo desvanecido.

Novena por los Fieles Difuntos

Rezar la oración del día que corresponda:

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados. 
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego. 
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oremos. Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

DÍA PRIMERO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que quieres que tengamos suma delicadeza de conciencia y santidad perfecta: te rogamos nos la concedas a nosotros; y a los que por no haberla tenido se están purificando en el purgatorio, te dignes aplicar nuestros sufragios y llevarlos pronto de aquellas penas al cielo. Te lo pedimos por la intercesión de tu Madre purísima y de San José.

Terminar con la oración final y el responso.


DÍA SEGUNDO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que eres cabeza de todos tus fieles cristianos que en ti nos unimos como miembros de un mismo cuerpo que es la Iglesia: te suplicamos nos unas más y más contigo y que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras aprovechen a las ánimas de nuestros hermanos del purgatorio, para que lleguen pronto a unirse a sus hermanos del cielo.

Terminar con la oración final y el responso.


DÍA TERCERO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los que pecan castigas con justicia en esta vida o en la otra: concédenos la gracia de nunca pecar y ten misericordia de los que, habiendo pecado, no pudieron, por falta de tiempo, o no quisieron, por falta de voluntad y por amor del regalo, satisfacer en esta vida y están padeciendo ahora sus penas en el purgatorio; y a ellos y a todos llévalos pronto a su descanso.

Terminar con la oración final y el responso.


DÍA CUARTO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que exiges la penitencia aun de los pecados veniales en este mundo o en el otro: danos temor santo de los pecados veniales y en misericordia de los que, por haberlos cometido, están ahora purificándose en el purgatorio y líbralos a ellos y a todos los pecadores de sus penas, llevándoles a la gloria eterna.

Terminar con la oración final y el responso.


DÍA QUINTO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los regalados en esta vida, que no pagaron por su culpa o no tuvieron bastante caridad con el pobre, castigas en la otra con la penitencia que aquí no hicieron: concédenos las virtudes de la mortificación y de la caridad y acepta misericordioso nuestra caridad y sufragios, para que por ellos lleguen pronto a su descanso eterno.

Terminar con la oración final y el responso.


DÍA SEXTO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que quisiste que honrásemos a nuestros padres y parientes y distinguiésemos a nuestros amigos: te rogamos por todas las ánimas del purgatorio, pero especialmente por los padres, parientes y amigos de cuantos hacemos está novena, para que logren el descanso eterno.

Terminar con la oración final y el responso.


DÍA SÉPTIMO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los que no se preparan a tiempo para la muerte, recibiendo bien los últimos sacramentos y purificándose de los residuos de la mala vida pasada, los purificas en el purgatorio con terribles tormentos: te suplicamos, Señor, por los que murieron sin prepararse y por todos los demás, rogándote que les concedas a todos ellos la gloria y a nosotros recibir bien los últimos sacramentos.

Terminar con la oración final y el responso.


DÍA OCTAVO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los que vivieron en este mundo demasiado aficionados a los bienes terrenales y olvidados de la gloria, los retienes apartados del premio, para que se purifiquen de su negligencia en desearlo: calma, Señor misericordioso, sus ansias y colma sus deseos, para que gocen pronto de tu presencia, y a nosotros concédenos amar de tal manera los bienes celestiales, que no deseemos desordenadamente los
terrenos.

Terminar con la oración final y el responso.


DÍA NOVENO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, cuyos méritos son infinitos y cuya bondad es inmensa: mira propicio a tus hijos que gimen en el purgatorio anhelando la hora de ver tu faz, de recibir tu abrazo, de descansar a tu lado y; mirándolos, compadécete de sus penas y perdona lo que les falta para pagar por sus culpas. Nosotros te ofrecemos nuestras obras y sufragios, los de tus Santos y Santas; los de tu Madre y tus méritos; haz que pronto salgan de su cárcel y reciban de tus manos su libertad y la gloria eterna.

Terminar con la oración final y el responso.

El Bautismo del Señor - Enero 09

"Apenas se bautizó el Señor, se abrió el cielo, y el Espíritu se posó sobre Él como una paloma. Y se oyó la voz del Padre que decía: Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto" (Mt 3, 16-17)

Celebramos la fiesta del Bautismo del Señor, y con ella termina el tiempo de Navidad y empieza el tiempo Ordinario o tiempo común. Este momento de la vida de Cristo indica el comienzo de su llamada "vida pública" y da final a unos treinta años de existencia sencilla y trabajadora, después de los episodios más reveladores de su infancia que han sido celebrados en las fechas pasadas. El Bautismo, administrado por Juan Bautista a Jesús en el Jordán, es un momento esencial para comprender el Evangelio. El Papa Francisco nos exhorta en esta festividad a tener en cuenta que "en el Bautismo somos consagrados por el Espíritu Santo. La palabra cristiano significa consagrado, como Jesús, en el mismo Espíritu en que fue inmerso Él en toda su existencia terrena. Él es el Cristo, el ungido, el consagrado; los bautizados somos cristianos, es decir, consagrados y ungidos. Entonces, si quieren que sus niños lleguen a ser auténticos cristianos ayúdenles a crecer inmersos en el Espíritu Santo, es decir, en el calor del amor de Dios, en la luz de su Palabra". Hoy es una gran oportunidad para renovar nuestro Bautismo, llevando a plenitud todas las gracias que recibimos en aquel feliz día. El Bautismo de Jesús es, finalmente una gran epifanía Trinitaria: del Padre que muestra al Hijo ante el mundo y lo consagra con el Espíritu Santo. El Bautismo cristiano, corroborado por el Sacramento de la Confirmación, hace a todos los creyentes, cada uno según su vocación específica, corresponsables de la gran misión de la Iglesia: la evangelización.

La Epifanía del Señor - Enero 08

"Miren que llega el Señor del señorío: en la mano tiene el reino, y la potestad y el imperio"

La solemnidad de la Epifanía del Señor es una experiencia de fe que debemos prolongar durante el año. Cada vez que estamos en oración, la Eucaristía o cuando nos confesamos, Dios revela su infinito amor. Epifanía quiere decir "manifestación" o "revelación". Ahora, Dios no se revela con magnificencia, sino desde su amor y misericordia. Lo hace en gestos sencillos, pequeños y humildes. Él se hace uno como nosotros en todo, menos el pecado, para que lo veamos. Dios es capaz de acercarse al mundo sin dejar la gloria de su divinidad y nos habla con palabras humanas: sus gestos son los nuestros y los ejemplos que utiliza son de la vida cotidiana. Por todo ello, el profeta Isaías nos invita a levantarnos y admirar esa "gran luz" que ha nacido, dejando a un lado las tinieblas y los errores. Esa luz nos trae grandes dones y regalos, y es lo que San Pablo hoy destaca en su lectura: la distribución de la gracia de Dios. Todos conformamos un solo cuerpo que es la Iglesia, pero cada uno está llamado a aportar con sus propios talentos sin pasar por encima de los demás, sintiéndose mejor o más importante. Dios nunca nos ha humillado, todo lo contrario, se ha hecho como nosotros para engrandecernos. De otro lado, el evangelista narra cómo aquellos hombres que buscaban al Mesías primero son llamados por Herodes, quien les pide información del Niño. Ellos, después de escucharlo, no regresaron a su presencia, pues seguían la voz de Dios. Nosotros también podemos aprovechar este nuevo año para cambiar de actitud, comportamiento y mentalidad, y así seguir la voz de Dios, que es diferente a del mundo. Saber discernir lo bueno de lo malo en nuestra vida será la tarea por realizar.

Señor, ayúdanos a ser profetas.

Señor Jesús, el camino que nos has señalado ya había sido preparado por los profetas que tu Padre nos había enviado, y llegó a su plenitud con el anuncio de Juan el Bautista el precursor de tu llegada al mundo. Enseñanos a ser fieles como él, a no dejarnos llevar por lo que el mundo ofrece ni asustar por las amenazas que surgen para los que creemos en Ti. Ser profetas, Señor, no es fácil en un siglo en donde las familias están siendo perseguidas y destruidas, en donde no se respetan los derechos básicos del ser humano y en donde los niños y los jóvenes crecen con mentalidades materialistas e indiferentes ante el sufrimiento humano. Ayúdanos, Señor, a protegerlos, para que las familias no sean destruidas ni las nuevas generaciones pierdan el rumbo. Que el cuidado maternal de María Santísima sirva de apoyo y consuelo a las madres que sufren con estas amenazas para sus hijos. Amén.