Miércoles Santo

“OS ASEGURO QUE UNO DE VOSOTROS ME VA A ENTREGAR”

La Cuaresma va terminando, puesto que mañana, en las horas de la tarde, con la Cena del Señor, Misa Vespertina del Jueves Santo, empieza el Sagrado Triduo Pascual, donde, para bien de la humanidad, se da el culmen del Misterio de la Redención: la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús. La Liturgia de la Palabra del día de hoy nos propone meditar la traición de uno de los discípulos de Jesús: Judas Iscariote. Ayer meditábamos el pasaje evangélico de San Juan, donde presentaba a Judas saliendo de noche para entregar al Maestro. La Liturgia de hoy nos presenta a Judas entregando al Señor. “Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?» Ellos se ajustaron con él en treinta monedas” (Mt 26,14-25). Queridos hermanos, es una traición a Aquél que nos ha dado todo, y por el que Dios Padre ha creado todo: “todo fue creado por Él y para Él” (Col. 1,16). A Jesús le duele el corazón no tanto por haber sido traicionado, sino por ver a un hijo de Dios alejarse irremediablemente de Él. Cuando el amor hacia el Señor se entibia, la voluntad cede a otros intereses, donde se deja llevar por las pasiones e instintos y no por la razón y por el amor. Aparentemente lo superficial y pasajero “nos ofrece platos más sabrosos pero, en realidad, condimentados por degradantes e inquietantes venenos”. Debemos esforzarnos por trabajar por nuestra salvación. Hemos de recordar que la Salvación ya está dada por la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, solo que a esa Salvación ya otorgada, YO, diariamente le digo SÍ. Le digo Sí al Señor con una conversión radical de vida, de actitud, de mentalidad y manera de vivir, para pasar a vivir en el amor de Dios, ayudando al prójimo, trabajando honradamente, quitando el orgullo de mi vida, estudiando diligentemente, perdonando las faltas que me han hecho, haciendo obras de caridad, viviendo mi fe en Dios desde los Sacramentos y la oración y no yendo donde brujos o creyendo en magia y en supersticiones. ¡Eso y muchas cosas más! El Evangelio de San Mateo narra la escena donde Jesús, consternado, dijo: “Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar” (Mt. 26, 21). Pidámosle al Buen Dios, la gracia necesaria para conocerlo, seguirlo y amarlo hasta la eternidad. Que la Santísima Virgen, nos ayude para no estar en el grupo de los que entregan diariamente al Señor.

Martes Santo

UNO DE VOSOTROS ME VA A ENTREGAR
(Papa Benedicto XVI)

El Evangelio de este día se refiere a la traición de Judas y su negativa a aceptar el amor predicado por Jesús. La hora de la pasión ha llegado, la glorificación del Mesías se acerca con prontitud y es anunciado por Él de manera muy clara, este anuncio seguido de la profecía sobre la negación de Pedro es una llamada de atención a todos nosotros los que “seguimos a Cristo” a lo largo de nuestra vida. ¿Cuántas veces, impactados por las celebraciones, liturgias, procesiones o representaciones que caracterizan a esta semana unidos al clima penitencial propio, nos llevan a hacer una “reflexión pronta y sin medida” de nuestra vida, lo que culmina con una “rápida conversión” y un “compromiso” de mejorarla, que al paso de los días olvidamos? Cristo nos hace ese llamado, en la persona de Pedro, a rectificar nuestra actitud, a dar nuestra vida sin condiciones y con la seriedad propia que conlleva su entrega por nosotros. Este pasaje de Juan tiene muchos elementos en común con la parábola del Sembrador, en especial, el punto en que se hace referencia a la semilla que cae entre piedras. Esa semilla crece pero, por no tener raíz, se seca rápidamente. Muy revelador resulta ese pasaje para nosotros, ya que podemos vernos representados en esa semilla sobre piedra. ¿Somos aquellos que, al escuchar la Palabra de Dios, nos sentimos ilusionados con ella, pero al sentir el rigor que eso implica renunciamos sin más lucha? Pongamos especial atención a la oración colecta del día y pidamos “celebrar los misterios de la Pasión del Señor con tal fe que merezcamos su perdón” a fin de que desde lo más íntimo de nuestro ser se suscite un cambio de vida y de actuación ante los demás.

Lunes Santo

JESÚS, UNGIDO EN BETANIA
(Papa Benedicto XVI)

La Escritura “nos conduce a Betania, que como apunta el Evangelista, Lázaro, Marta y María ofrecen una cena al Maestro (Jn. 12,1-11). Este banquete en casa de los tres amigos de Jesús se caracteriza por los presentimientos de la muerte inminente de Jesús. En este relato evangélico hay un gesto que llama la atención: María de Betania, “tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos” (Jn. 12, 3). El gesto de María es la expresión de fe y de amor grandes por el Señor: para ella no es suficiente lavar los pies del Maestro con agua, sino que los unge con una gran cantidad de perfume precioso que, como protestará Judas, se habría podido vender por trescientos denarios. Y no unge la cabeza, como era costumbre, sino los pies: María ofrece a Jesús cuanto tiene de mayor valor y lo hace con un gesto de profunda devoción. El amor no calcula, no mide, no repara en gastos, no pone barreras, sino que sabe donar con alegría, busca sólo el bien del otro, vence la mezquindad, los resentimientos, la cerrazón que el hombre lleva a veces en su corazón. María se pone a los pies de Jesús en humilde actitud de servicio, como hará el propio Maestro en la última Cena, cuando, como dice el Cuarto Evangelio, “se levantó de la mesa, se quitó sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una jofaina y se puso a lavar los pies de los discípulos (…) para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros” (Jn. 13, 4-5. 15). La regla de la comunidad de Jesús es la del amor que sabe servir hasta el don de la vida. Y el perfume se difunde: “Toda la casa (anota el Evangelista) se llenó del olor del perfume” (Jn. 12, 3). El significado del gesto de María, que es respuesta al amor infinito de Dios, se expande entre todos los convidados; todo gesto de caridad y de devoción auténtica a Cristo no se limita a un hecho personal, no se refiere sólo a la relación entre el individuo y el Señor, sino a todo el cuerpo de la Iglesia; es contagioso: infunde amor, alegría y luz”. (Papa Benedicto XVI)

Domingo de Ramos

Domingo de Ramos. Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, en la cual la Iglesia celebra los misterios de la salvación realizados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por la entrada mesiánica en Jerusalén. Durante la Edad Media, el rito de los ramos adquirió un tono dramático, revistiéndose de cantos, bendiciones y expresiones plásticas. En el misal actual, la procesión y la misa ya no son dos partes independientes sino elementos de un todo. De hecho, ni la procesión tiene un final ni la misa un principio, pues aquélla desemboca en ésta como su rito de entrada. De este modo, el domingo de ramos se presenta como presagio del triunfo real de Cristo y anuncio de la Pasión, aspectos que han de evidenciarse tanto en la celebración como en la catequesis del día. La procesión resalta no tanto el simbolismo de las palmas y ramos cuanto el homenaje a Cristo, Mesías-Rey, y sigue el ejemplo de quienes le aclamaron como redentor de la humanidad. Según el Catecismo: “La entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey-Mesías llevará a cabo mediante la Pascua de su Muerte y Resurrección. Con su celebración, el domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia se abre a la Semana Santa” (n. 560).

Francisco, el encanto de la naturalidad

Marzo 12 de 2014
En el primer año de su pontificado ha sorprendido por su humildad.

Si el papa Francisco telefonea un día a su casa, desconfíe, pero no tanto. Bergoglio cumple hoy un año de su elección, un periodo en el que su voluntad de cercanía a las personas le ha llevado a protagonizar anécdotas con una naturalidad que aún sigue sorprendiendo.

“Recen por mi”, fue su primera frase en la presentación ante los fieles en la Plaza de San Pedro, que vieron a su nuevo líder vestido con una sotana blanca, sin las bellas casullas, mitras y zapatos rojos que usaba su predecesor, Benedicto XVI. Zapatos negros, sotana blanca por la que se transparentan sus pantalones oscuros, “porque se niega a portar los blancos”, dijo un alto cargo de la Curia.

“Humildad” ha sido la palabra más repetida por los creyentes de todo el mundo para referirse al pontífice, que desde el primer momento declinó vivir en los lujosos apartamentos papales y eligió una sencilla habitación en la residencia Santa Marta del Vaticano, donde se codea con miembros de la Curia, con religiosos que se hospedan en ella y con las numerosas visitas que recibe.

Antes de trasladarse a su nueva estancia, Francisco se dirigió a los incrédulos administradores del hospedaje Casa Pablo VI, donde se había alojado durante el cónclave, para pagar “religiosamente” por la habitación que había ocupado, a pesar de que estos se negaban a cobrársela.

Pronto, durante sus primeros días como papa, Bergoglio comenzó a destacar por la que ha sido una de sus aficiones fuera de protocolo más recurrentes: las llamadas telefónicas: al portero de la sede en Roma de la Compañía de Jesús, al quiosquero de Buenos Aires, a quien le pidió que no le guardase más el periódico, o un joven italiano de 19 años que le envió una carta a través de un cardenal.

En el contacto más directo, Francisco aprovecha las audiencias generales de los miércoles para acercarse, de manera literal, a los miles de fieles que abarrotan la plaza de San Pedro en el Vaticano.

Durante su paseo entre las multitudes con el siempre descubierto papa móvil, el pontífice saluda y ofrece su mano a la gente, especialmente a niños, enfermos y personas con discapacidad.

La imagen del papa besando a un hombre aquejado de neurofibromatosis (enfermedad desfigurante de la piel) le dio la vuelta al mundo, al igual que el momento en el que invitó a un joven con síndrome de Down a subir con él a su vehículo y completar el paseo por la plaza.

EN TWITTER

Francisco ni siquiera se ha resistido a las nuevas modas fotográficas, y buena prueba de ello es el autorretrato que se sacó el pasado agosto junto a un grupo de jóvenes peregrinos italianos que visitaban la basílica de San Pedro. La imagen original, obtenida con un teléfono móvil, fue difundida por Twitter a través del periodista italiano Fabio M. Rogona, quien se la pidió prestada a su propietario. Acto seguido, la instantánea comenzó a circular como la pólvora por la red social, generando todo un fenómeno viral.

Un papa, Francisco, del que algunos medios aseguran que sale por las noches vestido de común sacerdote para estar con los más pobres y hacer escapadas a “la periferia”, una palabra clave del hasta hace un año obispo de Buenos Aires.

CIUDAD DEL VATICANO/EFE

Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires al inicio de la Cuaresma 2013

Cuaresma 2013

A los sacerdotes, consagrados y laicos de la Arquidiócesis.
Rasguen su corazón y no sus vestidos; vuelvan ahora al Señor su Dios, porque Él es compasivo y clemente, lento para la ira, rico en misericordia...

Poco a poco nos acostumbramos a oír y a ver, a través de los medios de comunicación, la crónica negra de la sociedad contemporánea, presentada casi con un perverso regocijo, y también nos acostumbramos a tocarla y a sentirla a nuestro alrededor y en nuestra propia carne. El drama está en la calle, en el barrio, en nuestra casa y, por qué no, en nuestro corazón. Convivimos con la violencia que mata, que destruye familias, aviva guerras y conflictos en tantos países del mundo. Convivimos con la envidia, el odio, la calumnia, la mundanidad en nuestro corazón. El sufrimiento de inocentes y pacíficos no deja de abofetearnos; el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos más frágiles no nos son tan lejanos; el imperio del dinero con sus demoníacos efectos como la droga, la corrupción, la trata de personas - incluso de niños - junto con la miseria material y moral son moneda corriente. La destrucción del trabajo digno, las emigraciones dolorosas y la falta de futuro se unen también a esta sinfonía. Nuestros errores y pecados como Iglesia tampoco quedan fuera de este gran panorama. Los egoísmos más personales justificados, y no por ello más pequeños, la falta de valores éticos dentro de una sociedad que hace metástasis en las familias, en la convivencia de los barrios, pueblos y ciudades, nos hablan de nuestra limitación, de nuestra debilidad y de nuestra incapacidad para poder transformar esta lista innumerable de realidades destructoras.

La trampa de la impotencia nos lleva a pensar: ¿Tiene sentido tratar de cambiar todo esto? ¿Podemos hacer algo frente a esta situación? ¿Vale la pena intentarlo si el mundo sigue su danza carnavalesca disfrazando todo por un rato? Sin embargo, cuando se cae la máscara, aparece la verdad y, aunque para muchos suene anacrónico decirlo, vuelve a aparecer el pecado, que hiere nuestra carne con toda su fuerza destructora torciendo los destinos del mundo y de la historia.

La Cuaresma se nos presenta como grito de verdad y de esperanza cierta que nos viene a responder que sí, que es posible no maquillarnos y dibujar sonrisas de plástico como si nada pasara. Sí, es posible que
todo sea nuevo y distinto porque Dios sigue siendo "rico en bondad y misericordia, siempre dispuesto a perdonar" y nos anima a empezar una y otra vez. Hoy nuevamente somos invitados a emprender un camino pascual hacia la Vida, camino que incluye la cruz y la renuncia; que será incómodo pero no estéril. Somos invitados a reconocer que algo no va bien en nosotros mismos, en la sociedad o en la Iglesia, a cambiar a dar un viraje, a convertirnos.

En este día, son fuertes y desafiantes las palabras del profeta Joel: Rasguen el corazón, no los vestidos: conviértanse al Señor su Dios. Son una invitación a todo pueblo, nadie está excluido.

Rasguen el corazón y no los vestidos de una penitencia artificial sin garantías de futuro. Rasguen el corazón y no los vestidos de un ayuno formal y de cumplimiento que nos sigue manteniendo satisfechos.

Rasguen el corazón y no los vestidos de una oración superficial y egoísta que no llega a las entrañas de la propia vida para dejarla tocar por Dios.

Rasguen los corazones para decir con el salmista: "hemos pecado". "La herida del alma es el pecado: ¡Oh pobre herido, reconoce a tu Médico! Muéstrale las llagas de tus culpas. Y puesto que a Él no se le
esconden nuestros secretos pensamientos, hazle sentir el gemido de tu corazón. Muévele a compasión con tus lágrimas, con tu insistencia, ¡importúnale! Que oiga tus suspiros, que tu dolor llegue hasta Él de
modo que, al fin, pueda decirte: El Señor ha perdonado tu pecado". (San Gregorio Magno) Ésta es la realidad de nuestra condición humana. Ésta es la verdad que puede acercarnos a la auténtica reconciliación... con Dios y con los hombres. No se trata de desacreditar la autoestima sino de penetrar en lo más hondo de nuestro corazón y hacernos cargo del misterio del sufrimiento y el dolor que nos ata desde hace siglos, miles de años... desde siempre.

Rasguen los corazones para que por esa hendidura podamos mirarnos de verdad.

Rasguen los corazones, abran sus corazones, porque sólo en un corazón rasgado y abierto puede entrar el amor misericordioso del Padre que nos ama y nos sana.

Rasguen los corazones dice el profeta, y Pablo nos pide casi de rodillas "déjense reconciliar con Dios". Cambiar el modo de vivir es el signo y fruto de este corazón desgarrado y reconciliado por un amor que nos sobrepasa.

Ésta es la invitación, frente a tantas heridas que nos dañan y que nos pueden llevar a la tentación de endurecernos: Rasguen los corazones para experimentar en la oración silenciosa y serena la suavidad de la ternura de Dios.

Rasguen los corazones para sentir ese eco de tantas vidas desgarradas y que la indiferencia no nos deje inertes.

Rasguen los corazones para poder amar con el amor con que somos amados, consolar con el consuelo que somos consolados y compartir lo que hemos recibido.

Este tiempo litúrgico que inicia hoy la Iglesia no es sólo para nosotros, sino también para la transformación de nuestra familia, de nuestra comunidad, de nuestra Iglesia, de nuestra Patria, del mundo entero. Son cuarenta días para que nos convirtamos hacia la santidad misma de Dios; nos convirtamos en colaboradores que recibimos la gracia y la posibilidad de reconstruir la vida humana para que todo hombre experimente la salvación que Cristo nos ganó con su muerte y resurrección.

Junto a la oración y a la penitencia, como signo de nuestra fe en la fuerza de la Pascua que todo lo transforma, también nos disponemos a iniciar igual que otros años nuestro "Gesto cuaresmal solidario". Como Iglesia en Buenos Aires que marcha hacia la Pascua y que cree que el Reino de Dios es posible necesitamos que, de nuestros corazones desgarrados por el deseo de conversión y por el amor, brote la gracia y el gesto eficaz que alivie el dolor de tantos hermanos que caminan junto a nosotros. «Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se sigue también provecho para los otros... Así pues, por más que te pases el día en ayunas, por más que duermas sobre el duro suelo, y comas ceniza, y suspires continuamente, si no haces bien a otros, no haces nada grande». (San Juan Crisóstomo)

Este año de la fe que transitamos es también la oportunidad que Dios nos regala para crecer y madurar en el encuentro con el Señor que se hace visible en el rostro sufriente de tantos chicos sin futuro, en la manos temblorosas de los ancianos olvidados y en las rodillas vacilantes de tantas familias que siguen poniéndole el pecho a la vida sin encontrar quien los sostenga.

Les deseo una santa Cuaresma, penitencial y fecunda Cuaresma y, por favor, les pido que recen por mí. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.

Paternalmente
Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires
Buenos Aires, 13 de febrero de 2013, Miércoles de Ceniza

Comportamiento frente a los demás

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No es posible evitar que existan ocasiones de pecado, pero ¡ay de aquel que las provoca! Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino sujeta al cuello, que ser ocasión de pecado para la gente sencilla. Tengan, pues, cuidado. Si tu hermano te ofende, trata de corregirlo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo". Lucas 17, 1-4

Qué importante es nuestro comportamiento ante nuestros amigos, ante nuestra familia, ante la comunidad. Así como puedo ser un instrumento para que los demás se acerquen a Jesús y crean en él, puedo ser también la causa de que algunos se alejen. ¿Cuántas veces por un mal testimonio nuestro, o por hacernos los chistosos, escandalizamos y juzgamos mal a la Iglesia o incluso al cristianismo? Hasta con nuestro silencio, al no ser capaces de defender nuestra fe, estamos asintiendo cosas que otros aseveran !!

El Señor nos invita hoy a tener cuidado con nuestra manera de hablar y de portarnos, de manera que no vayamos a ser ocasión de pecado para algunos. Estemos atentos.

Papa Francisco: una foto con rabinos que conmueve al mundo

La imagen tuvo gran repercusión en las redes sociales en cuestión de segundos. El ex cardenal Jorge Bergoglio mantuvo este jueves 23 de enero un almuerzo con 15 dirigentes de la comunidad judía argentina, quienes pudieron disfrutar de una comida kosher y cantar en hebreo en la mismísima residencia de Santa Marta, en el Vaticano. Una simple mesa simbolizó un hito en la historia del diálogo interreligioso.

Algo distinto pasó este jueves en Santa Marta, donde se encuentra la residencia del Papa Francisco en el Vaticano. Los 15 dirigentes de la comunidad judía que tuvieron la oportunidad de asistir a un encuentro con el líder de la Iglesia católica quedaron sencillamente maravillados. El Sumo Pontífice los recibió como a sus “hermanos” y convirtió un almuerzo en un momento “histórico”.

La imagen se expandió y multiplicó velozmente en Twitter y Facebook. El ex cardenal Jorge Bergoglio rodeado amistosamente en una mesa por rabinos y dirigentes de la comunidad judía. 

“Ya nada será igual. Dentro de lo que es mi vida es algo inolvidable”, manifestó a la Agencia Judía de Noticas el presidente de una entidad judía que participó de la reunión. “Tiene una trascendencia mundial la presencia de la comunidad judía con el Papa.”

Algunos de los que asistieron aseguraron que fue la primera vez que se sirvió comida kosher y que se cantó en hebreo en el Vaticano. Una simple mesa simbolizó un hito en la historia del diálogo interreligioso.

“Hine ma tov umá naím shébet ajim gam iájad” fue la canción que entonaron junto al Papa, el fragmento de un salmo que reivindica lo “bueno y lindo” que es “que los hermanos se sienten juntos”.

“Es una de las canciones más significativas para el pueblo judío y simboliza lo bueno que es estar todos reunidos”, expresó una de los dirigentes. 

Por otro lado, el presidente de la entidad resaltó que “esa mesa es la mejor respuesta a la vida, debido a que 70 años atrás desde el mismo lugar salían los trenes cargados de judíos a Auswitch”.
Los dirigentes calificaron al momento como “un punto de inflexión muy importante” y le desearon a Francisco “que dios lo bendiga y le de salud”. 

Quizás el momento más emotivo, y el que causó la espontaneidad que refleja esta fotografía tan cautivadora, fue cuando en esa mesa se compartió un vino kosher e hicieron todos un lejaim (brindis por la vida). 

“Este día jamás podrá ser superado”, “todavía no tomamos conciencia de lo que pasó” y “fuimos parte de un encuentro histórico” eran las afirmaciones que repitieron una y otra vez los dirigentes. 

Sin dudas, este encuentro fue otro de los motivos por los que el Papa argentino sigue marcando precedentes en la vida interconfesional.

Confianza en el Señor

"Entrada la noche, la barca estaba en medio del lago y Jesús, solo, en tierra. Viendo los trabajos con que avanzaban, pues el viento les era contrario, se dirigió a ellos caminando sobre el agua, poco antes del amanecer, y parecía que iba a pasar de largo". Marcos 6, 45-52

Cuando las olas de la vida se levantan con ímpetu sobre nuestra pobre vida, incluso nos puede parecer que el mismo Jesús pasará de largo dejándonos a merced del viento. 

Pero Dios siempre está con nosotros, y "viendo nuestros esfuerzos" por alcanzar la orilla, se pone en camino para rescatarnos y llevarnos a puerto seguro. Es importante darnos cuenta del esfuerzo que estaban haciendo los discípulos 

Lo mismo Dios nos pide simplemente cooperar a su gracia, que no es otra cosa que hacer lo que está en nuestras manos, con la confianza puesta en que él mismo completará la obra y nos sacará de la crisis. Por ello, nunca te sientas ni solo ni defraudado, las crisis nos sirven para crecer y para aprender a confiar totalmente en Dios.

Oración de Agradecimiento

Al terminar el año, Señor, te diré sólo dos palabras. Quiero que sean sinceras y sencillas.

En el silencio de la soledad te digo en primer lugar, desde lo más profundo de mi corazón: Gracias

Gracias, Señor, por todo lo que en este año me has concedido, porque te lo he pedido, por todo lo que me has dado sin habértelo rogado, por todo lo que me has otorgado sin haberlo merecido.

Gracias por la salud, por el bienestar, por las alegrías y las satisfacciones.

Gracias también por la enfermedad, por las penas y los sufrimientos. Aunque me cuesta trabajo, Señor, te agradezco esto último. ¡Tú sabes lo que hiciste!

Gracias por el rayo de esperanza que me iluminó, por aquella mano que me levantó, por ese consejo que me guió, por aquellas palabras que me alentaron, por esa sonrisa que me alegró, por aquellos brazos que me recibieron.

Pero sobre todo, te doy gracias, Señor, por la fe que tengo en ti. En este tiempo, un tanto confuso, -aunque lleno de esperanzas- es a veces difícil creer. Te confieso sinceramente; no siempre he sabido cómo actuar, qué hacer, a dónde ir. Sin embargo, sigo teniendo fe en Ti.

Te doy gracias, porque en las tinieblas me has iluminado, porque en las caídas me has levantado, porque has perdonado mis pecados.

Te doy gracias, Señor, por todo aquello que ignoro y de lo cual debo darte gracias. 

Te doy gracias, Señor, por mis amigos

Reflexión de Gratitud

En estos días tan especiales cuando me paro a reflexionar, siento que hay muchas personas que sin estar a mi lado me acompañan siempre. Otras, a las que quiero, viven inmersas, como yo, en la rutina diaria. 

Todas me han ayudado a ser Yo. A mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de fatigas, a los que me quieren bien y me tienen en su pensamiento, a los que se alegran conmigo y a los que sufren mis penas, a los que tengo a mi favor y a los que me apoyan siempre, a los que me sostienen cuando desfallezco, a los que quiero sin que ellos lo sepan, a los que me quieren y yo no lo sé, a los que siento tan cerca aunque estén a kilómetros de distancia, a los que tengo cerca y no les dedico el tiempo que se merecen, a todos los que hacéis que sienta que mi vida tiene sentido, a todos, quiero dedicaros estos pensamientos... Y a ti, que eres una de todas esas personas, quiero que la vida te sonría y que la felicidad te acompañe siempre…

Que en la vida seas dichoso y la paz reine en tu corazón...
Y que cada nuevo día sea un nuevo renacer...
Y... si crees en Jesucristo, cree en Él con fuerza...
Porque aunque no lo notes, Él siempre estará contigo