"Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en Él está nuestra salvación, vida y resurrección; Él nos ha salvado y liberado", (Cf Ga 6, 14)
Hoy celebramos la Exaltación de la Santa Cruz, fiesta en la que honramos la Cruz de Cristo que nos trae perdón y 'reconciliación. Según la tradición, estando en Jerusalén, la madre del emperador Constantino, santa Elena, encontró la cruz en la gque Jesús fue crucificado. Tras el hallazgo del santo madero, el emperador ordenó la construcción de la Iglesia del Santo Sepulcro para guardar la reliquia. En el año 614, el rey persa Cosroes II tomó Jerusalén y se llevó la cruz a la capital de su imperio; posteriormente, el emperador bizantino Heraclio la recuperó y la devolvió a la ciudad santa. Estos sucesos fueron decisivos para el establecimiento de la fiesta. El hallazgo de la Santa Cruz ocurrió el 3 de mayo, pero la consagración de la Iglesia del Santo Sepulcro y el regreso de la reliquia a Tierra Santa ocurrió el 14 de septiembre. De ahí que en el calendario universal la fiesta se celebre el 14 de septiembre, mientras que en Colombia y otros países hispanos se celebra el 3 de mayo. La Cruz es el símbolo real de nuestra redención, el signo y la señal del cristiano; en ella se resume toda la misión salvífica de nuestro Señor. En esta fiesta se nos invita a verla como la prueba más grande del amor de Dios, ya que a través de ella nos mostró su amor incondicional, que no tiene ningún límite. Jesús, por la salvación de todos, se humilló, recibió insultos y golpes, y murió clavado en aquel madero, pero el Señor venció a la muerte y convirtió esa cruz en un árbol de vida, que hojas sirven de medicina para las naciones (Cf Ap 22,2; Liturgia de las Horas, ant 2, I Vísperas).
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