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Ascención del Señor

"Galileos, ¿que hacen ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús, que los ha dejado para subir al cielo volverá como lo han visto marcharse. Aleluya". (Hch 1,11)

Cristo, en su ascensión, muestra nuestro destino: La Patria Celestial
La Iglesia ha trasladado la celebración de la solemnidad de la Ascensión del Señor, que se celebra un jueves, al séptimo domingo de Pascua. Aun así se conserva el sentido del tiempo después de la resurrección del Señor, en que tienen lugar sus apariciones hasta el momento en el cual Él se levantó hacia lo alto, como lo relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 1, 3). La Ascensión del Señor y su posterior glorificación cierran el misterio Pascual de Cristo, así se tiene la dimensión pascual completa de la Pasión, Muerte, Resurrección, Ascensión y Exaltación. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos relata cómo los discípulos quedaron asombrados contemplando la ascensión de Jesús, y de inmediato se les aparecieron "dos hombres vestidos de blanco" que les preguntaron: "¿Por qué permanecen mirando al cielo? Este Jesús, que ha sido llevado al cielo volverá así como lo han visto marcharse". También el Evangelio de San Mateo nos cuenta cómo el Señor Jesús, al ascender, le dice a sus discípulos: "Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo". Estas descripciones de la Sagrada Escritura se convierten para nosotros en fuente de esperanza, porque nos aseguran que Cristo no se fue para dejarnos solos, sino que ascendió a los cielos para mostrarnos cuál es el verdadero destino de los hijos de Dios: entrar en el santuario del Padre, la patria celestial. Por otra parte, las palabras de los hombres de blanco hacia los discípulos deben resonar en nuestras mentes para que nos situen en la realidad y recordarnos que debemos trabajar para ser dignos de la gloria celestial, porque con la fiesta que celebramos hoy, vamos afirmando que nuestro camino no acaba con la muerte y en la nada, sino que nuestra vida se dirige a la plenitud de la paz y la gloria del cielo.

La Ascención del Señor

"Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación"
Hermanos ¿que hacen mirando al cielo?. Con la Ascensión, Jesús regresa al Padre y nos deja la tarea de continuar la obra de construir el Reino de Dios. No debemos desconfiar de nuestras capacidades para llevar a cabo la misión que tenemos. La misión de Jesús se lleva a cabo trabajando por el Reino de Dios. No podemos quedarnos esperando, es urgente el anuncio del Evangelio y por eso necesitamos mujeres y hombres decididos a evangelizar. Es necesario cultivar mejores hogares, para que haya más cristianos comprometidos; urge recuperar una Iglesia más comprometida con el mundo, porque la sociedad nos va haciendo perder en sus atractivos. Si mira el cielo para obtener la fuerza que viene de lo Alto y no quedarnos en nuestras fuerzas humanas; si mira al cielo para no dejar que las cosas terrenas nos absorban y nos alejen de lo espiritual. Podemos dedicar una noche a bailar, un día a pasear, todo un fin de semana a salir y disfrutar, pero ¿dedicamos una hora los domingos a la Sagrada Eucaristía? "Pido que les ilumine la mente para comprender cuál es la esperanza". Estas palabras del apóstol son muy oportunas. En cada momento de nuestra vida necesitamos la luz divina para saber actuar. Todo cuanto hagamos debería pasar por el cristal de la oración: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio". Así, el mandato de Jesús es muy claro y su deseo es ser conocido en todo el mundo, por tanto la expresión no da lugar a falsas interpretaciones. La iglesia incansablemente seguirá anunciando el Nombre de Jesucristo y por eso este mandato se cumplirá hasta el fin de los tiempos.