En la oración, una referencia práctica es la imagen. En algunas ocasiones nos hemos dejado "ganar" de quienes no siendo católicos nos han querido vender la idea de que adoramos imágenes. Eso es falso. La imagen es una forma de catequizar; por medio de ella podemos acercarnos a los grandes misterios de nuestra fe. Las imágenes son el medio para afianzarnos más en nuestra vida cristiana y de esa manera poder vivir más seguros de lo que profesamos. No tengamos miedo de recurrir a ellas porque nos ayudan a evocar la invitación que nos ha hecho el Maestro a vivir como Él. Son una ayuda para comunicarnos, porque esta comprobado que mejoran nuestra concentración. Todos en la vida llevamos la tarea de ser pastores y en esa medida siempre debemos cuidar, vigilar, proteger, encaminar, sanar y amar a quienes nos han encomendado. El pastor siempre está atento a los peligros y comparte su vida con las ovejas hasta tal punto que ellas lo reconocen y viceversa. Jesús es el Buen Pastor que ha demostrado su Amor hasta dar la vida sin reservarse cosa alguna para sí. Somos unos afortunados y bendecidos, no tengamos miedo de mejorar nuestra comunicación con Dios y con su Hijo Jesucristo !!!
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La Oración: El Diálogo con Dios
“Canten al Señor un cántico nuevo, cante al Señor toda la tierra. Honor y majestad le preceden, fuerza y esplendor están en su templo”. (Sal 95, 1.6)
La oración requiere de algunas actitudes fundamentales para facilitar el diálogo con Dios. En primer lugar, debe ser un encuentro de fe: evidentemente no cual es, pero sí lo sentimos y aceptamos su existencia; por lo tanto, desde la oración tenemos la plena certeza de que Dios está ahí presente, de que nos escucha y de que nos da a conocer su santa voluntad. Jesús dijo: "Donde dos o tres se reúnen para orar, allí estoy yo en medio de ellos"; esto quiere decir que si hay alguien que escucha y responde, es Dios. En segundo lugar, la oración es una experiencia de vida; desde ella debemos ver cómo vamos cambiando y tomando un ritmo más espiritual, y cómo las cosas de Dios nos atraen sin ningún tipo de esfuerzo. En tercer lugar, la oración es una experiencia de amor. Dado que Dios actúa en nuestra vida por pura iniciativa suya, nosotros solamente nos llenamos realmente por su amor, todo lo demás deriva de él. Cuanto más nos sentimos amados por Dios, más amor podemos transmitir a los demás. De esto podemos concluir que la oración es como una brújula que orienta nuestra vida e ilumina todo lo que en ella se presenta. La oración requiere de perseverancia ella debe ser nuestro alimento diario, unida a la Eucaristía y a la lectura de la Palabra de Dios.
La Oración: El Señor Enseña con Autoridad
“Sálvanos, Señor Dios nuestro; reúnenos de entre los gentiles: daremos gracias a tu Santo Nombre, y alabarte será nuestra gloria”. (Sal. 105, 47)
A las actitudes que se requieren en la oración van unidas otras dimensiones que son fundamentales: 1) El ambiente: es necesario que en la oración "cerremos las puertas", es decir, que nos desconectemos de todo lo que pueda obstaculizar ese momento (celular, música que no ayude a la oración, visitas, etc.); si es posible disponer de un lugar a puertas cerradas o de un espacio donde tengamos concentración, así sea espacio abierto, aprovechemos la oportunidad. 2) Preparación: debemos relajar el cuerpo, tomar agua, lavarnos por lo menos la cara para ahuyentar el sueño, hacer ejercicios de respiración y relajación si es necesario así sea un par de minutos. Algunas veces el cansancio puede ser un obstáculo muy grande, por eso preparemos con tiempo la Biblia, música religiosa, un cirio encendido, una imagen, en fin. Todo lo que nos ayude a orar 3) Silencio interior: si hay un ambiente exterior adecuado, también debe existir un ambiente interior propicio para la oración. "Silencio es oración"; este silencio implica que solamente mis pensamientos estén en lo que deseo por medio de la oración. Estar siempre disponible a escuchar a Dios, sentirlo, dejar que nuestro palpite amor por El. 4) Relación recíproca: en la oración Dios se entrega totalmente, pero nosotros también debemos hacerlo, no solo hacia Dios, sino también hacia a los demás. Una oración que termina en el no es oración; ella nos lleva hacia los demás, que también son imagen de Dios.
La Oración
"Que se postre ante Ti, oh Dios, la tierra entera, que toquen en tu amor, que toquen para tu Nombre" (Sal. 65, 4)
En muchas ocasiones las personas preguntan cómo se debe orar. Vamos a dedicar algunas sesiones a hablar sobre la oración. El compromiso es que cada uno de nosotros vaya practicando lo aprendido. En la Palabra de Dios concretamente en los evangelistas, vemos variedad de pasajes donde se presenta a Jesús orando, esto quiere decir que la oración era un momento muy importante en su vida; de igual forma debe ser para todo creyente. La oración es un diálogo entre dos personas: Dios y yo. Dicho diálogo debe ser amoroso, confiado y enriquecedor. Es lo que Dios espera de nosotros cuando oramos con Él. Santo Tomás de Aquino y san Juan Damasceno definen la oración como "la elevación del corazón a Dios". Con razón han dado esa definición porque en la oración el ser debe subir hasta Dios y dejar que luego Dios actúe en la tierra. Por las redes sociales una vez enviaron este mensaje Lo que sube a Dios en oración baja a la tierra en bendición". Por medio de la oración buscamos las bendiciones de Dios que no se hacen esperar. Él siempre bendice, debemos dejarlo actuar; no hay excusas para colocar muros a la acción de Dios. La oración me debe unir cada vez más y más a Dios, de manera que se vaya generando un solo ser entre Él y yo; así la oración me va haciendo familiar con la vida de Dios y voy sintiendo que es necesaria en mi vida. Todos los días buscaré esos espacios de oración porque me he unido íntimamente a Él. Me relaciono con Dios desde la transparencia y sinceridad de lo que es mi vida; solo así experimentaré en la oración un CAMBIO O CONVERSIÓN.
Señor, te pedimos claridad, para escuchar tu Palabra.
Padre Santo y Señor todopoderoso que sales al encuentro de tu pueblo haciéndote cercano a todos los hombres, concédenos la gracia de buscar los espacios apropiados para contemplar tu Palabra, degustar tus sacramentos, vivir la oración y reconocerte presente en los hermanos. Que por tu gracia, Señor, concretemos el deseo de Ti en acciones especificas que nos acerquen a tu divina Presencia. Que los afanes del mundo no nos impidan acercarnos a ti, y podamos contemplarte y escuchar tu Palabra. Padre de amor y de misericordia, necesitamos tu perdon, consuelo y fortaleza, para ser tus valientes testigos donde quiera que nos encontremos. Santisima Virgen Maria, que guardaste la Palabra de Dios en tu corazon, ensénanos a ser contemplativos de Dios como Tu y contagianos de la alegria con la que sirves a la Iglesia, para que también nos gocemos al entregar lo mejor de nosotros por los hermanos. Amén.
Señor, ilumíname para encontrarte en todas mis acciones
Señor: Tú eres la promesa del Padre para nuestras vidas, la esperanza de nuestra restauración, la luz que nos guía por el camino correcto. Ayúdanos a interpretar los signos que vamos encontrando en nuestro caminar. De tu mano poderosa en nuestra vida queremos ser dóciles a la acción de tu Espíritu de amor, pero necesitamos de sabiduría inspirada para encontrarte, sin dudar en las manifestaciones de tu poder. Te reconocemos como el Mesías que viene a restablecer el orden en la sociedad y en nuestros ambientes cotidianos, pero principalmente en nuestras familias donde tanto necesitamos tu Presencia y tu defensa de los ataques del mal. Por de la Santísima Virgen María tu Madre recrea nuestros hogares con la luz de tu amor, para que nazca la esperanza en cada uno de ellos y así podamos ver en nosotros el cumplimiento de tus promesas.
Padre Santo, en Ti, todo lo confío !!!
Padre Santo, en Ti colocamos nuestra confianza porque siempre estás a nuestro lado y nos escuchas. Te damos gracias por fortalecernos continuamente y te pedimos, por los méritos de la Pasión de tu Hijo, que nos des las cualidades necesarias, las palabras sabias y las actitudes correctas, para anunciarte con la palabra y el testimonio de vida. Envía sobre nosotros la gracia de tu Espíritu para que trabajemos por la unidad familiar y estemos atentos ante las circunstancias que pueden dividirnos. Concédenos, Señor, humildad para reconocer los errores, comprensión para aceptarlos, y amor, para vivir siempre en tu verdad. Madre de Dios, Nuestra Señora del Rosario, en este día en que contemplamos a tu Hijo en la oración que también te honra a Ti, acógenos bajo tu amparo para consagrar a tu maternidad nuestro hogar, estudio y trabajo nuestros proyectos ilusiones, y por tu intercesión recibir los favores de tu amado Hijo, a quien proclamamos como nuestro Señor. Amén.
Señor, dame un corazón para servir con amor !!
Dios de amor y de bondad, que te revelas al mundo y concedes al ser humano la capacidad de conocerte, hoy te pedimos que nos reveles la grandeza de tu amor, que nos hagas partícipes de tu bondad y que nos sacies de tu misericordia, para que llenos de Ti, sirvamos a los que nos rodean. Que el Espíritu Santo, la fuerza de la Iglesia, sea quien inspire nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones; que Él guíe nuestro caminar, nos conceda las palabras justas en la oración y nos llene de esperanza en el mañana. Santa María, Madre de Dios, Tú que por la acción del Espíritu de Dios te mantuviste unida a tu adorado Hijo, ayudanos a permanecer y a perseverar en su seguimiento, de manera que seamos contados entre sus elegidos al final de los tiempos. Amén.
Señor, escucha nuestras súplicas !!
Amado Señor, en tus manos colocamos todos nuestros sueños metas e ilusiones, para que según tu divina sabiduría, los bendigas y nos concedas lo que realmente necesitamos en nuestras vidas. Limpianos con la fuerza del Espíritu Santo, de manera que renunciemos al pecado y cortemos con el odio y la tristeza, y así brillemos al ser signos claros de tu amor por la humanidad Perdónanos por tantas ocasiones en que cerramos nuestro corazón a la esperanza, y porque vamos por el mundo sembrando odio, injusticia y desesperación, olvidando que Tú viniste a dar descanso al cansado consuelo al triste y perdón al pecador Virgen María, ayúdanos en este caminar y guianos en los momentos difíciles. Amén
Señor, danos humildad !!!
Señor, maestro y redentor nuestro, Tú nos guías con tu Palabra y nos sostienes con los sacramentos, invitándonos en todo momento a cambiar de vida. Te damos infinitas gracias porque eres un Dios fiel y misericordioso que cumple sus promesas y que no se deja llevar por el peso de nuestros pecados. En este precioso día, buen Jesús, te suplicamos que nos perdones porque en muchas ocasiones prestamos más atención a lo que el mundo piensa que a lo que Tú quieres de nosotros, aun cuando esto signifique ir en contra de tu santísima voluntad. Ya no queremos continuar viviendo de apariencias, por eso, imploramos que infundas en nosotros la vida de tu Santo Espíritu para que Él, por su poder, destierre de nosotros toda incoherencia y haga brillar la grandeza de tu amor. Amada Virgen María, Madre y refugio del pecador, toma nuestra vida límpiala y presentala al Padre como ofrenda para que al venir de Ti, Él la reciba con gusto. Amén.
⛅⛅ORACIÓN DE LA MAÑANA⛅⛅
Señor mío y Dios mío, te doy gracias por permitirme estar aquí delante de Ti para recibir toda la bendición que Tú sabes dar. Gracias por enseñarme a amar y a dejarme amar. Gracias por darme en mi familia las manifestaciones de tu amor y de bendición. Estoy seguro de que a través de todas las experiencias que tengo con mi familia me estás haciendo crecer y mostrándome todo el amor que tienes para mí. Te suplico por cada uno de los miembros de mi familia; no permitas que nada les haga daño ni que desfallezcan en la lucha por la consecución de sus objetivos. De manera especial, te pido que les des capacidad de perdón y los hagas solidarios para que se ayuden mutuamente y así podamos estar todos bien. Gracias por todo lo que viviré a lo largo de este día, sé que será para mí provecho; por eso, te bendigo y te doy gracias. Te amo y confío en tu protección. Bendice a mi familia y gracias por todo lo que me enseñaste a través de ella. Amén.🙏
📌Padre Alberto Linero, domingo 21 junio 2015📌
🙇ORO POR TI🙇
Padre Dios, llena de tu amor y de tu respeto a cada una de las personas que me leen, para que puedan tratar bien a los miembros de su familia y generen relaciones sanas y constructivas. Amén.🙏
Oración para iniciar la semana
Amado Padre, Creador y Dios de todo el universo, que en tu gran amor por los hombres has hecho de nosotros tus hijos, dándonos a conocer tu vida en la encarnación de tu amado Hijo, en quien te complaces. Tú que en tus designios maravilloso llamaste a tus apóstoles y les enseñaste tu misterio, y que en el seno de una Virgen te alojaste haciéndola tu primera discípula, enséñame, Señor mío, tu santísima voluntad, y sostenme en mi proceso de madurez con responsabilidad y perseverancia, tal y como lo hizo la Santísima Virgen María en la Anunciación. Lléname de tu misterio y no permitas que me aleje de Ti en el momento de la prueba. Permíteme, al igual que tu Santísima Madre, vencer al mundo de las tinieblas y del miedo, que muchas veces me rodean y no me dejan crecer. Inunda mi vida de tu humildad, Señor Jesús, para que como tierra fértil pueda acogerte y decir que Tú haces maravillas de bondad en mí. Enséñame, buen Jesús, a ser responsable con mi fe, para que todos los que se acerquen a mí, vean tu Presencia santificadora y misericordiosa que se quiere revelar en la humildad de tus seguidores. Santísima Virgen María, Madre de los humildes y desesperados, te encomiendo esta semana, para que me guíes y me mantengas fiel a tu adorado Hijo. Amén.
Gracias Señor por todo lo que nos ofreces !!!!
Señor Jesús, te damos gracias porque te has revelado a nosotros tal y como eres y no te has reservado nada para ti. También te damos gracias, amado Jesús, porque cuentas con nosotros para la construcción de tu reino y para la transformación del mundo. Somos conscientes de nuestros errores, por eso te suplicamos Señor, que nos perdones y que nos permitas servirte como tú lo mereces. Hoy te queremos recomendar especialmente a quienes desconocen o no te han dado el lugar que mereces en sus vidas, para que toques sus corazones y les termitas ver que Tú eres nuestro Salvador, nuestro único y verdadero bien. Virgen María, mujer entregada a la voluntad del Padre, gracias por permitirnos confirmar y ser vehículo de fidelidad a tu Hijo, ya que el demonio es fuerte y busca constantemente alejarnos de su amor, gracias por darnos fortaleza con tu ejemplo y perseverancia. Amén
Oración para el inicio de la Semana Santa
Dios todopoderoso, Padre amoroso del pobre y del que sufre, te amos infinitas gracias por todas las bendiciones que derramas en nuestra vida, especialmente por tu Divina Palabra, ya que con ella nos guías y nos instruyes para que caminemos seguros hacia tu encuentro. Te suplicamos que nos perdones por tantas ocasiones en que hemos cerrado nuestros oídos y corazón para escucharla, dejándonos llevar por el egoísmo y la soberbia de creer que sin Ti podemos ser felices. Te rogamos, amado Padre, que enciendas en nosotros en fuego del amor por tu Palabra, para que nos veamos libres de todo sentimiento y actitud que esté en contra de tu santísima voluntad. Santísima Virgen María, Madre de la Palabra encarnada, te suplicamos que tomes nuestro corazón y lo dispongas en esta Semana Santa para que la Palabra de tu Hijo de frutos pascuales en nosotros, y seamos personas que transforman el mundo y construyan el reino de Dios. Amén.
Dios nos habla hoy
En aquel tiempo, Jesús exclamó: "¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar". Mateo 11, 25-27
Hacer oración es muy sencillo, si entendemos que la mejor oración es la comunicación con el Padre a través de un lenguaje sencillo y hecho con humildad. Normalmente la gente dice:"Yo no sé hacer oración", y esto lo dicen porque no se han dado la oportunidad de acercarse a Dios; la oración no es algo complicado ni difícil, no es sólo para algunas personas que lo puedan hacer.
Jesús dice hoy que, es precisamente la gente sencilla, quien puede comprender el gran misterio de la oración. Orar no es otra cosa que dirigirse, con humildad y sencillez, a Dios como un amigo a otro con sus propias palabras. Es aquí en ese momento donde aprendemos a conocer, y por ende a querer y amar a Dios. No podemos amar a Dios y cumplir con el primer mandamiento, si no conocemos a Dios nuestro Padre. Una oración reflexiva nos lleva a profundizar en la Palabra y a entender que a través de la oración Cristo habla a nuestro corazón y da sentido a nuestras vidas.
Así le ha parecido bien al Padre. Dediquemos, pues, suficiente tiempo a nuestra oración personal y hagámosla con humildad y sencillez, pues así le gusta al Padre.
La Oración es el alma de todo apostolado
Este 08 de junio, en un nuevo aniversario de su partida, presentamos un escrito del Padre Emiliano sobre su preocupación principal: la necesidad de un hábito de oración profunda en la vida personal de los miembros de la Comunidad. Es un texto maravilloso que nos permite acercarnos mas a Cristo.
Mayo 1997
Hace unos años un famoso monje cisterciense, Dom J.B. Chautard, escribió un libro que tuvo una gran influencia en la formación de los jóvenes religiosos de los años cincuenta. El libro se titulaba LA ORACION ES EL ALMA DE TODO APOSTOLADO. Y ese libro es siempre de mucha actualidad.
En realidad la educación en la oración es la primera tarea de la evangelización. El ejemplo de la oración del Señor lo recogió como preciosa herencia la Iglesia primitiva, hasta tal punto que los Hechos de los Apóstoles nos presentan con mucha frecuencia a la comunidad en estado de oración:
La Iglesia ora... para preparar la venida del Espíritu Santo, para encontrar el sustituto del traidor, para pedir firmeza en la proclamación de la Palabra de Dios, para dar la investidura a los primeros diáconos, para implorar el don del Espíritu sobre los samaritanos, para suplicar la liberación de Pedro, para enviar en misión a Saulo y Bernabé.
Y Pablo, siguiendo la recomendación del mismo Jesús, "es necesario orar siempre sin desfallecer" (Lucas 18.1) inculcó a sus iglesias la necesidad de la oración constante: "Sed perseverantes en la oración, velando en ella en acción de gracias" (Colosenses 4.2). "...siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos" (Efesios 6.18; Romanos 12.12).
El principio activo de toda comunidad orante es el Espíritu Santo, don de Dios y fuerza de lo alto, que habita en la asamblea cristiana como en un santuario consagrado (1 Corintios 3.16) y mora en cada uno de los creyentes como en su propio templo (1 Corintios 6.19).
Caminar en presencia del Señor
Un día me preguntó un periodista en una entrevista: "¿Cuántas horas pasa Ud. en oración cada día?" Le contesté: "No me gusta su pregunta, pues para mi lo ideal no es pasar dos horas o tres horas cada día en oración, sino caminar en presencia del Señor, orando en toda ocasión en el Espíritu, como dice San Pablo. Lo ideal para mí es caminar en presencia del Señor, tratar de estar más y más consciente de la presencia del Señor en mi vida, y levantar a menudo mi pensamiento y mi oración hacia el Señor, como lo hacía San Francisco de Asís que era un hombre HECHO ORACION, como narran sus biógrafos."
Claro que es normal que tengamos cada día unos momentos fuertes de oración en la mañana, a medio día, en la noche. Pero no debemos estar satisfechos ni con una hora de oración, ni con tres horas de oración, pues lo ideal para nosotros es caminar en presencia del Señor en nuestras vidas, como lo hacía aquella religiosa carmelita de Dijón, la beata Sor Isabel de la Trinidad, que se detenía a menudo durante el día para adorar a la Santísima Trinidad presente en su alma. Esa toma de conciencia de la presencia de la Trinidad Santísima en su alma la llevó a un alto grado de perfección.
El peligro del activismo
Hemos de orientar todos nuestros proyectos apostólicos hacia el Señor para controlar nuestras actividades y no caer en un activismo loco que puede ahogar el espíritu de oración en nuestra vida. No debemos tanto hacer obras para el Señor, sino buscar las obras del Señor.
Si uno trabaja mucho y descuida su vida de oración, puede secarse en su vida espiritual y caer en grandes peligros. Sin la oración, todas las virtudes son como árboles sin tierra. Y si nuestra oración se ahoga en el activismo, se ahoga el alma de nuestro apostolado. El dejar de orar es un signo de que el Espíritu Santo se ha retirado de nuestra vida apostólica.
La oración no nos dispensa del trabajo. Pero si nuestra oración se alimenta en las aguas vivas del Dios vivo, la acción encuentra una nueva eficacia. El trabajo apoyado en la oración encuentra mayores resultados.
El testimonio de la historia
Decía el Papa Paulo VI a las comunidades: "No olviden el testimonio de la historia: la fidelidad a la oración o el abandono de la misma es el termómetro de la vitalidad o de la decadencia de la vida apostólica".
Cuando una persona me dice en dirección espiritual que ya no hace oración, yo le digo: "Para ti, no hay más solución: que vuelvas a orar". Pues no hay conversión sin oración, y no hay oración sin conversión. Todo eso va conexo. La oración es el camino de la amistad con Jesús.
Si por desgracia hemos perdido el gusto por la oración y hemos caído en la tibieza, si sentimos que nos es imposible "ser perseverantes en la oración", y orar constantemente, ¿qué podemos hacer para renovarnos en este elemento tan vital en nuestro apostolado?
La solución está en la oración misma. Hay que acercarse a ella con confianza y con la fe puesta en la palabra del Señor que dice: "Todo cuanto pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán" (Marcos 11.24).
Decía el Papa Paulo VI a las comunidades: "Si Uds. han perdido el gusto por la oración, sentirán nuevamente el deseo de ella poniéndose humildemente a orar. "Este es el secreto para volver a encontrar el gusto por la oración.
Y el mismo Paulo VI decía a los carismáticos el 11 de octubre de 1973: "Una de las notas particulares de la Renovación Carismática es UN GUSTO POR LA ORACION PROFUNDA, PERSONAL Y COMUNITARIA, UN RETORNO A LA CONTEMPLACION Y UN ENFASIS PUESTO EN LA ALABANZA DE DIOS".
El amor en la oración
El amor que ponemos en la oración no es necesariamente algo que se sienta. A veces el Espíritu Santo nos hace pasar por la consolación, y otras veces por la desolación.
El amor en la oración es UNA DETERMINACION EL EL FONDO DE MI SER DE HACER LO QUE DIOS QUIERE. No se siente necesariamente, como tampoco se siente la fe.
La calidad de la oración no se verifica por introspección sino en la vida. Lo que me indica si estoy haciendo buena oración es la vida, especialmente la caridad fraterna, la paciencia cristiana en los problemas, en la adversidad. Es también el desprendimiento.
En la oración, la eficacia nos da una mejor evaluación de su valor que una introspección. La oración en sí es liberadora.
La mejor parte
Los Padres del Concilio Vaticano II recalcaron la importancia de la oración en su documento Gaudium et Spes, no. 19, cuando dijeron: "Dios quiere entablar un diálogo amoroso con todo hombre y en esto consiste la mayor dignidad de la persona humana".
Esta es sencillamente una manera de repetir lo que afirmó Jesús en Betania cuando dijo que María había escogido la mejor parte.
Texto extraído del libro: El Padre Emiliano nos escribe (por John Fleury), páginas 105-108.
Mi casa es casa de oración
Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: "Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones". Lucas 19, 45
San Pablo, escribiendo a los Corintios, nos dice que somos el templo del Espíritu Santo. Hoy Jesús nos dice que su casa, su templo, debe ser casa de oración. No podemos permitir que ese templo sea el lugar donde habiten malas cosas, y la manera de mantenerlo en paz es a través de la oración.
Pensemos por un momento si nuestra vida interior se puede considerar una casa de oración o es en realidad un lugar lleno del ruido del mercado del mundo que está gritando dentro de nosotros y buscando vendernos sus ideas. Cuantos minutos del día dedicamos a la oración?. recordemos que la oración es el alimento que a diario nos da fuerzas y nos dice que Jesús esta allí acompañándonos en el día a día.
Por qué no invitamos hoy a Jesús para que, con su poder y autoridad, eche fuera a todos estos gritones, ponga nuestra vida interior en paz y así se convierta, como lo fue en María Santísima, en un verdadero lugar de encuentro con Dios.
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