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La Sagrada Familia de Jesús, María y José - Diciembre 27

"Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre". 
 (Lc 2, 16) 

La familia: Lugar donde se conoce a Dios y se aprende a vivir en el amor

Celebramos este domingo la fiesta de la Sagrada Familia, ocasión precisa para reconocer que solo el amor de Dios construye hogares de principios sólidos y un testimonio de fe creíble, pues en virtud de ello, se buscará siempre lo mejor para todos los miembros y que cada uno pueda desarrollarse a plenitud. Si hay amor, esposo y esposa no tendrá una relación opresiva donde haya maltrato o silenciamiento, y mucho menos competirán por demostrar quién tiene más autoridad o dominio sobre el hogar. Por el contrario, una relación sana entre marido y mujer se vive cuando los dos aprenden a respetarse y a valorarse diferencia, y dan todo de sí para que su pareja se sienta libre, feliz y realizada en el plano espiritual, familiar y laboral. Una relación así se convierte en auténtico ejemplo para los hijos, que aprenderán de sus padres a respetar al otro, a valorar los dones y los talentos de los demás y a reconocer su propia valía. Asimismo, el amor de Dios construye el hogar cuando en casa se vive una economía organizada donde el dinero es aportado e invertido con total transparencia y equidad, sin que se convierta en manipulación o dependencia, sino en un medio para garantizar una vida digna fruto de un trabajo honesto. Por ello, la Sagrada Familia se convierte en modelo de un hogar donde cada miembro es importante y su voz es escuchada pues la vida de cada uno es expresión de la Presencia de Dios, y una oportunidad para impactar el mundo. Pensemos ¿Qué cambios debemos hacer en nuestros hogares para que se viva el amor de Dios? ¿Cómo están aportando nuestras familias a la renovación de la sociedad?

La Sagrada Familia de Jesús, María y José - Diciembre 29

"Los pastores fueron corriendo y encontraron a María ya José, y al Niño acostado en el pesebre". (Lc 2, 16) 

Hermanos, este es el último domingo del año y la Liturgia nos trae la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, ocasión propicia para hablar de la familia cristiana y de sus deberes. Al igual que el Sacramento del Bautismo, el Matrimonio nos reviste de responsabilidades; no solo las relacionadas con la pareja y con los hijos, sino también para con Dios y con su Iglesia, Esposa de Cristo. El Señor nos llama a vivir y proclamar su Palabra en el seno familiar, y nos invita a transmitir el Evangelio, no solo dentro de nuestros hogares, sino también al mundo entero. Una de las formas de lograr esta “Iglesia doméstica" es a través del testimonio: siguiendo fielmente las enseñanzas del Maestro, educando a nuestros hijos en valores, no priorizar los intereses del mundo por sobre los de la unión bendecida por Dios y promover la solidaridad con los más pobres, los marginados y los necesitados dentro de nuestro círculo familiar. Recordemos que "los dos se harán una sola carne" (Mc 10, 8), y como tal debemos vivir y proclamar la Palabra, es decir, juntos, como uno solo. Hermanos, no olvidemos el mandamiento más importante, el mandamiento del amor; si en una familia hay amor, podrá superar cualquier dificultad y podrá dar un auténtico testimonio de fe. Sigamos el ejemplo de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, quienes siempre fueron fieles a Dios, se entregaron por completo a Él, aceptaron la misión que les tenía asignada y no vacilaron ante las dificultades. Este año que comienza encomendemos nuestras familias al Señor, para que Él las proteja, las bendiga, fortalezca su amor y les dé la fuerza para dar un buen testimonio.

La Sagrada Familia de Jesús, María y José

“Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al Niño acostado en el pesebre" 
(Lc 2,16) 

Este domingo, el penúltimo día del año, la Liturgia nos presenta la Fiesta de la Sagrada Familia, que amaba a Dios, por lo cual cumplió incondicionalmente su Voluntad sin huir del sufrimiento, unida en el amor, entregada al trabajo y guardando su fidelidad. La liturgia nos importancia de respetar a quienes dieron la vida y de convivir con nuestros familiares en un ambiente de tolerancia, comprensión y misericordia. El Señor ve con buenos ojos a aquellos que respetan, obedecen y honran a sus padres, los colma de gracias los escucha; sin embargo, es necesario resaltar que la Palabra invita los Padres a "no exasperar" a los hijos, a no ser injustos o exageradamente severos pues esto llevaría a la frustración, al dolor y a la desintegración. Por otro lado, el Evangelio nos muestra que Jesús, aun siendo un niño, era consciente ser el Hijo de Dios; no obstante, siguió bajo la tutela de la Virgen María y de San José, sin dejar de obedecerlos y de atender sus santas enseñanzas. Hermanos, ya que el tiempo de Navidad nos propone celebrar con regocijo esta Fiesta, revisemos nuestra vida en familia . ¿ Qué tipo de miembro soy ? ¿ Soy tolerante con mis hijos o con mi pareja ? ¿ Trato a mis padres con el respeto que se merecen Encomendemos nuestras familias a la Familia de Nazaret: Jesús, la Virgen María y San José, no escatimemos esfuerzos para perdonarnos mañana, fin del año civil, hagamos todo lo necesario por reconciliarnos. Que Dios Padre, Hijo Espíritu Santo nos bendigan.

La Sagrada Familia - Diciembre 31

Este año termina en domingo y con la fiesta de la Sagrada Familia. En Jesús, San José y la Santísima Virgen María vemos el modelo para construir verdaderas familias. Cada día conocemos cómo la sociedad puede valorarlas o despreciarlas. Todo depende del cristal con el que se mire; nosotros debemos esforzarnos por saber "formar familias". Una sociedad puede imponer criterios. pero cuando nuestras vidas están cimentadas en la Palabra de Dios nadie nos podrá hacer cambiar de idea. Las lecturas de este domingo son una verdadera "Regla de oro" para que la familia viva según el proyecto del amor de Dios. En el libro del Eclesiástico, el autor nos hace ver cómo los padres son honrados en los hijos y cómo las oraciones de los hijos que honran a sus padres serán escuchadas. La familia es fuente de bendición cuando está viviendo bajo la voluntad de Dios. Él ha querido tener una familia: es Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), familia en el Cielo; San José, la Virgen María y Jesús son familia tierra; esto no puede ser un capricho, es una verdadera acción de Dios, un modelo a seguir Por esto el salmista nos invita a decir "dichoso el que teme al Señor", solo así se evaluarán las consecuencias de "dañar la familia", porque es voluntad de Dios y no es un invento de los seres humanos. Con el apóstol San Pablo, hoy pedimos que "la Palabra de Cristo habite con toda su riqueza". Es una época donde necesitamos más oración en familia y por la familia, así la unión podrá permanecer luchando contra todo lo que quiera destruirla. Jesús, San José y la Virgen María, permanecieron juntos, pasaron momentos muy difíciles, pero la unión nunca fue quebrantada. Esto lo aprendió Jesús y por eso quiso crear con el grupo de sus apóstoles una familia espiritual. San Lucas nos relata esos momentos que vivieron como familia, mostrándonos que si cumplimos la voluntad de Dios, estaremos firmes en los momentos buenos y difíciles. Bendiciones para todas las familias y que este año que hoy termina se comparta en unidad familiar para conservar las gracias del Señor.

La Sagrada Familia de Jesús, María y José - Diciembre 30

Jesús, María y José se presentan como modelo de toda familia. Son tres personas unidas en el amor, capaces de salir adelante en santidad. María elegida por Dios para ser la Madre de Jesús; José, el hombre del silencio y de la castidad, que al escuchar la voz de Dios fue capaz de cumplir con su misión; y Jesús, quien nos salvó de las garras del pecado y de la muerte. La Sagrada Familia de Nazaret mantiene abierto el sendero a la auténtica felicidad con las virtudes que la caracterizan para que sean adoptadas por todas las familias del mundo. La virtud principal es tener a Dios como centro de su quehacer cotidiano. En este clima de alegría, propio de la Navidad, el Papa Francisco exhortó al pueblo de Dios con estas palabras: "El núcleo familiar de Jesús, María y José es para todo creyente, y en especial para las familias, auténticas escuelas del Evangelio. Aquí admiramos el cumplimiento del plan divino de hacer de la familia una especial comunidad de vida y amor. Aquí aprendemos que todo núcleo familiar cristiano está llamado a ser 'Iglesia doméstica', para hacer resplandecer las virtudes evangélicas y llegar a ser fermento de bien en la sociedad". Los rasgos típicos de la Sagrada Familia son: recogimiento y oración, mutua comprensión y respeto, espíritu de sacrificio, trabajo y solidaridad. La Virgen y San José enseñan a acoger a los hijos como don de Dios y a educarlos cooperando de forma maravillosa con la obra del Creador. Que la Sagrada Familia de Jesús, María y José, bendiga y proteja nuestros hogares y a las familias del mundo, para que en ellas reine Dios, nuestro Señor.

La Sagrada Familia

Sin lugar a dudas, la institución más importante de la sociedad es la familia. Una institución que en los tiempos actuales está pasando por una gran crisis. 

Cada vez son menos los matrimonios que perseveran y que tratan de cumplir con coherencia lo que prometieron voluntariamente ante el altar: “en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza.” Muchas veces, frente a las primeras dificultades, rompemos nuestros compromisos. 

Olvidamos que en la vida pasamos por momentos agradables, pero también, por momentos difíciles. Y en estos segundos es precisamente donde debemos ser fuertes, donde debemos estar apoyados de Dios, en donde tenemos que unirnos como pareja en la oración. Y uno de los ejemplos más elocuentes de lo que debe ser una familia lo encontramos en la fiesta que celebramos en este domingo. En el Evangelio, se nos narra la difícil situación por la que pasa la familia de Nazaret; el rey Herodes el Grande, va a buscar al Niño Jesús para matarlo. José, que es avisado en sueños, tiene que huir con su familia a Egipto. Allí, seguramente vivirán un tiempo, en condiciones difíciles, pues tienen que dejar su tierra, sus familiares, amigos y emigrar al extranjero. 

Luego, de su regreso a Israel, la situación no ha mejorado del todo. Herodes el Grande ya ha muerto, pero en la región de Judea, que es la más importante, en donde se encontraba la capital, Jerusalén, está gobernando Arquelao, uno de los hijos de Herodes. Según los historiadores, es un hombre cruel y sanguinario como su padre y por eso José decide instalar a su familia lejos de allí, en la región de Galilea, en una ciudad pequeña y prácticamente desconocida: Nazaret. Allí, Jesús, pasará la mayor parte de su vida. 

Todas estas dificultades por las que pasó la sagrada familia, tiene que ser una motivación para todas nuestras familias. No podemos permitir que en ellas reinen los odios o divisiones, debemos permitir que Dios reine y que seamos ejemplos para los demás. En este día, hermanos, pidamos por todas las familias del mundo, para que a pesar de los problemas se mantengan firmes y confíen en el Señor que no nos abandona.