Hoy es el alumbramiento y la Virgen María y san José no parecen una familia muy afortunada. María experimenta los dolores que anuncian que pronto su Hijo va a nacer. Imaginemos el sufrimiento de José por no hallar un sitio adecuado para María y para que el Hijo de Dios pueda nacer dignamente, pues todas las posadas estaban ocupadas y no había lugar para ellos. Seguramente, alguien se compadeció ante su angustia y al ver a María en su dolorosa situación, les advirtió que a las afueras había cuevas en las que se albergaban algunos animales para que se protegieran en la noche fría, posiblemente allí podrían encontrar abrigo mientras se desocupaba algún sitio para ellos. José, presuroso, reúne pajas preparando un espacio medianamente cómodo para que María pueda reposar. Mientras tanto, Ella, angustiada ante la novedad de este acontecimiento y ante el dolor físico que experimenta, lo mira con dulzura y gratitud. De esta manera, han tenido su Hijo en medio de grandes dificultades; sin embargo, están llenos de profunda alegría, porque se aman, se ayudan, y sobre todo están seguros de que en su historia está la obra de Dios, quien se ha hecho presente en el pequeño Jesús. José, el humilde carpintero, prepara un pequeño pesebre lleno de pajas para ofrecer calor al niño y mientras lo contempla, llora de alegría. Dispongamos nuestro corazón para adorar a Jesús en silencio como lo hizo san José y ofrezcámosle el abrigo de nuestro corazón.
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"¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?" - Diciembre 22
"Cielos, destilen el rocio; nubes, derramen la victoria; ábrase la tierra y brote la salvación".
(Is 45, 8)
(Is 45, 8)
Queridos hermanos en Cristo Jesús, la liturgia de este domingo nos muestra que Dios siempre cumple sus promesas, poniéndonos como ejemplo el hecho de que nos haya enviado a su Hijo, al Mesías, para redimirnos. La primera lectura nos muestra al profeta Isaías anunciando el nacimiento virginal del Emmanuel, el Dios con nosotros. Jesús, sin perder su parte divina, se hizo carne para estar entre nosotros, para salvarnos. Por otra parte, San Pablo realiza una confesión de fe mediante la cual nos habla de la naturaleza humana de Cristo (nacido de la estirpe de David) y de la divina (Hijo de Dios en poder según el Espíritu de Santidad). Además, recalca que todo esto ya había sido anunciado desde antiguo por los profetas. Por último, el Evangelio nos narra la aparición del ángel a san José, en la cual explica que todo debía suceder así para que se cumpliera la profecía de Isaías; asimismo, el hecho de que San José, descendiente de David, haya acogido a la Virgen y al Niño, permitió que se cumpliera la promesa de Dios al rey: "Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme eternamente" (2S 7, 16). Hermanos, la venida del Señor está cerca y es inminente; no olvidemos que debemos tener nuestros corazones preparados para recibirlo. Recordemos todo lo que Él ha prometido a aquellos que creen en Él y siguen fielmente sus mandamientos: la vida eterna. Que esta Navidad nos ayude a entender que si disponemos el corazón para recibir a Jesús en nuestra vida, seremos personas nuevas.
San José Obrero - Mayo 01
Comenzamos este mes mariano encomendandolo al amparo de San José Obrero. La fecha del primero de mayo nos recuerda las jornadas de luchas y reivindicaciones de la clase obrera durante el siglo XIX y principios del XX. El Papa Pio XII, al instituir en este dia la Fiesta de San José Obrero, quiso cristianizar esta celebración y propuso a San José, el carpintero de Nazaret, como modelo de los trabajadores. El Papa Francisco nos recuerda que "el trabajo forma parte del plan de amor de Dios nosotros estamos llamados a cultivar y custodiar todos los bienes de la creación, y de este modo participamos en la obra. El trabajo, por usar una imagen, nos "unge' y nos colma de dignidad, nos hace semejantes a Dios, que trabajo y trabaja, actúa siempre (Jn 5, 17); da la capacidad de mantenerse a si mismo, a la familia, y contribuir al crecimiento de la nación Aquí pienso en las dificultades que en varios países, encuentra el mundo del trabajo y de la empresa; pienso en cuantos, y no solo los jóvenes, están desempleados muchas veces por de una concepción economicista de la sociedad, que busca el beneficio egoísta, al margen de los parámetros de la justicia social. Deseo dirigir todos la invitación a la solidaridad, los responsables de la cuestión publica el aliento a esforzarse por dar nuevo empuje a la ocupación; esto significa preocuparse por la dignidad de la persona, pero sobre todo quiero decir que no se pierda la esperanza. También San José tuvo momentos difíciles, pero nunca perdió la confianza y supo superarlos, en la certeza de que Dios no nos abandona.
San José, Esposo de la Santísima Virgen María - Marzo 19
"Este es el criado fiel y solicito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia"
(Lc 12, 42)
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| Patrono de la Iglesia Universal |
Hoy celebramos la Solemnidad de San José, esposo de la Santísima Virgen Maria y Patrono de la Iglesia. Su culto se convirtió en fiesta de precepto en el siglo XVII; el Papa Pío IX lo proclamó Patrono de la Iglesia Universal en el año 1870 y el Papa San Juan XXIIl introdujo su nombre en el canon romano. Oriundo de Palestina, descendiente de la estirpe de David y padre adoptivo de Jesucristo, la Iglesia lo venera con especial honor como padre. En el proyecto de Salvación de Dios, San José tuvo un papel muy importante: Dios le encomendó la tarea y el privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y de ser esposo virginal de la Virgen María. El Señor nos cuenta por medio de San Mateo que "José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer" (Mt 1, 24). San José es el santo del silencio, un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. No es que haya sido uno de esos seres que no hablaban nada, pero seguramente fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: "Sean pocas tus palabras". Quizás Dios permitió que de tan grande amigo del Señor no se conservara ni una sola palabra, para enseñarnos a amar el silencio. Este hombre merece de nosotros nuestra devoción, cariño y admiración por la manera en que custodió a la Santísima Virgen María y a Jesús, el Emmanuel. San José, al hacer perfectamente la tarea encomendada, se presenta hoy a nosotros como modelo de educador, de padre y de custodio, pues acompañó a Jesús en su camino de crecimiento "en sabiduría, edad y gracia" (Lc 2, 52). Se le reconoce también como patrono de la buena muerte.
San José Obrero - Mayo 01
"¡Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien". (Sal 127, 1-2)
Al iniciar este mes dedicado a la Bienaventurada Virgen Maria, celebramos la memoria de San José, Obrero, en el día del trabajo Él es el modelo del trabajador que se esmera por hacer las labores de una manera justa y perfecta. En 1955, el Papa Pío XII quiso dar al 1 de mayo un tinte religioso, y lo hizo dedicándolo a San José, resaltando su rol de trabajador, esta idea se realizó y la fiesta civil del trabajo se convirtió en una celebración cristiana Queremos recordar el numeral nueve de la Encíclica Laborem exercens (sobre el trabajo), afirmando que "el trabajo es un bien del hombre, porque mediante el trabajo el hombre no solo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en cierto sentido se hace más hombre". Al meditar estas palabras que nos ayudan a comprender lo que significa el trabajo contemplamos la figura de San José, que en su vida terrena se esmeró por trabajar arduamente como carpintero para mantener con sus propias manos a su familia y de esta manera proveerle lo necesario, dignificando su vida y al mismo tiempo, enseñando al Señor Jesús el valor del trabajo. Queridos hermanos, Dios nos enseñó a trabajar y ejemplo de ello lo vemos reflejado en la magnífica obra de la Creación. Bien lo dice el Papa Francisco que "el trabajo nos da la dignidad, quien trabaja es digno, tiene una dignidad especial, una dignidad de persona: el hombre y la mujer que trabajan son dignos. En cambio, los que no trabajan no tienen esta dignidad; pero tantos son aquellos que quieren trabajar y no pueden. Esto es un peso para nuestra conciencia, porque cuando la sociedad está organizada de tal modo, esa sociedad no va bien, y no es justa! Va contra el mismo Dios, que ha querido que nuestra dignidad comience desde aquí". Seamos solidarios con aquellos que no tienen trabajo, ayudándoles desde nuestra pequeñez, démosle gracias a Dios por el trabajo que tenemos y encomendemos en las manos de San José Obrero a quienes no logran conseguirlo.
San José, Padre Adoptivo de Jesús. Diciembre 22
En este jueves sacerdotal, donde Maria entona el cántico de Magnificat, séptimo día de la novena, contemplemos la figura de San José. En el Plan Reconciliador de Dios, San José tuvo un papel esencial: Dios le encomendó la gran responsabilidad y privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y ser esposo virginal de María Santísima. San José, el santo custodio de la Sagrada Familia, es el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima Virgen María. San Mateo (1, 16) llama a San José el hijo de Jacob; según San Lucas (3, 23), su padre era Heli. Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de la Anunciación), San José vivía en Nazaret. Según San Mateo y San Marcos, San José era un carpintero, oficio que pudo enseñar a Jesús. Nuestro Señor fue llamado "Hijo de José, el carpintero". Como sabemos, no era el padre natural de Jesús, quién fue engendrado en el vientre virginal de María por obra del Espíritu Santo, pero José lo adoptó amorosamente y Jesús se sometió como un buen hijo ante su padre. En Belén tuvo que sufrir con la Virgen la carencia de albergue hasta tener que tomar refugio en un establo. Allí nació Jesús, el Hijo de Dios. A esto se suma que tuvo que huir con su familia a Egipto, corriendo de la violencia desatada por Herodes. Si bien su figura va menguando conforme pasan los años de Jesús (última mención cuando pierden y encuentran al Niño en el templo), su ejemplo de justicia y amor marcarían al Salvador para siempre. Que el ejemplo de San José nos motive en estos días santos a acoger radicalmente al Hijo de Dios de palabra y de obra.
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