Mostrando entradas con la etiqueta Transfiguración del Señor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Transfiguración del Señor. Mostrar todas las entradas

La Transfiguración del Señor - Agosto 06

"En una nube luminosa se apareció el Espíritu Santo y se oyó la voz del Padre que decía: 
Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo". 
(Mt 17,5)

La Fiesta de la Transfiguración del Señor se celebra desde antiguo en la Iglesia de Oriente y Occidente, pero comenzó como una celebración local de los cristianos de Armenia hacia el siglo IV y para los siglos V y VI ya era conocida y festejada en la Iglesia presente en Siria oriental. La antigüedad de esta conmemoración nos indica que para la Iglesia primitiva fue algo representativo hacer de la Transfiguración del Señor una fiesta, ya que al unirse litúrgicamente a Pedro, Santiago y Juan en la contemplación de la Gloria de Jesús como Mesías e Hijo de Dios, se convertía en un aliciente para dar testimonio del Señor en los momentos de persecución o dificultad. Hacia el siglo X la Iglesia en España comenzó a reconocer esta conmemoración al interior de su liturgia y gracias a san Pedro el Venerable, esta celebración se extendió por Occidente. En el año de 1457, el Papa Celestino III incluyó la conmemoración de la Transfiguración del Señor en el calendario Romano e indicó que su fecha de celebración sería el 6 de agosto; no obstante, fue el Papa Pío X quien la elevó de categoría litúrgica al instituirla como Fiesta para la Iglesia Universal. Hermanos, unámonos al sentir de tantos hombres y mujeres creyentes en Jesús, que desde el Oriente vieron en su Transfiguración una gracia especial para hacer camino de adhesión al Señor y reconocimiento de la propia humanidad llamada a vivir en la Gloria de Dios.

La Transfiguración del Señor - Agosto 06

"En una nube luminosa se apareció el Espíritu Santo y se oyó la voz del Padre que decía: este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo". (Mt 17, 5)
La liturgia nos presenta la Transfiguracion del Senor Dios ha querido en su inmenso amor, mostrarnos lo grandioso que es lo que hace por nosotros. También somos invitados a subir al monte y ver la maravilla de su rostro que desea ser irradiado con cada una de nuestras obras. En la primera lectura, el profeta Daniel tiene una vision nocturna y alli ve a un anciano con su vestido blanco. No es necesaria una vision cuando desde la fe todo lo vemos irradiado del amor de Dios. La fe es ver el actuar del Senor a pesar de las dudas los momentos dificiles en nuestro caminar. Cada vez que vemos el rostro de Dios, la vida se transfigura y por eso repetiremos con el Salmista: "Todos los pueblos contemplan su gloria". San Pedro, en segunda lectura de este dia, expresa que el poder de Dios no es una fabula sino esa experiencia que se ha tenido de El al ver las obras maravillosas. La misma palabra de los profetas ha servido como lampara encendida en el caminar de la fe de muchas personas, hoy deberia ser lo mismo. Dios sigue transfigurando nuestra vida desde su misma Palabra. San Mateo, en su texto evangélico nos presenta a Pedro, Santiago y Juan; tres testigos de este momento unico inenarrable. iQué privilegio tan enorme!, cualquiera de nosotros deberia desear estar en esa experiencia mistica y a la vez terrena. Las palabras de Pedro son la mayor invitacion a vivir cada momento de nuestra vida en un constante buscar a Dios y poder exclamar: "¡Qué bien se esta aqui!". Que nunca nos dé pereza la oracion, la Eucaristia, el santo Rosario, etc., por el contrario sean momentos donde Dios se sigue revelando y nosotros nos dejamos transformar por Él. 

La Transfiguración del Señor - Agosto 06

En una nube luminosa se apareció el Espiritu Santo y se oyó la voz del Padre que decia: Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchenlo (Mt 17, 5)
Esta fiesta recuerda el día en que nuestro Señor Jesús, en la cima del monte Tabor, se apareció vestido de gloria, hablando con Moisés y Elías ante sus tres discípulos preferidos, Pedro, Juan y Santiago. La celebración festiva de la Transfiguración del Señor se venía celebrando desde muy antiguo en las iglesias de Oriente y Occidente, pero el Papa Calixto III, en 1457 la extendió a toda la Iglesia para conmemorar la victoria que los cristianos obtuvieron en Belgrado, sobre Mahomet II, orgulloso conquistador de Constantinopla y enemigo del cristianismo, y cuya noticia llegó a Roma el 6 de agosto. Una de las meditaciones del Papa Benedicto XVI nos dice que "la montaña (tanto el Tabor como el Sinaí) es el lugar de cercanía con Dios. Es el espacio elevado donde se puede respirar el aire puro de la Creación. Es también el lugar de la oración, donde se está en a presencia del Señor, como Moisés y Elías, que aparecen junto a Jesús transfigurado y hablando con Él del éxodo" que le espera en Jerusalén, es decir, su Pascua. La Transfiguración es un acontecimiento de oración: allí el Salvador se sumerge en Dios, se une íntimamente a El, adheridos con la propia voluntad humana a la voluntad de amor del Padre y así la luz lo invade y aparece visiblemente la verdad de su ser: Él es Dios, Luz de Luz. Incluso a túnica de Jesús se vuelve blanca y deslumbrante... Aquí está el momento ase la Transfiguración, que es anticipación de la Resurrección, pero ésta presupone la muerte; el Señor manifiesta a los apóstoles su gloria para que tengan la fuerza de afrontar el escándalo de la Cruz"